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No he escuchado ningún ruido desde hace rato, ¿Qué tal si ya me abandonaron?, ¿solo querían mi virginidad y mi cuerpo dejaran que se pudra en este lugar?

La puerta se abre y se ve una sombra, se acerca a mí y estira su brazo a la pared, prende la luz sin previo aviso y suelto un gemido de dolor, mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad.

- Lo siento. Dice una voz masculina. -

Subo mi mirada hasta la persona y veo a un... ¿señor?, ¿joven?, ¿muchacho?, bueno, le calculo al menos unos 25 años, lleva lentes puestos y unos jeans negros junto con camisa blanca, sus ojos son café oscuro y de piel promedio, es guapo.

- Lo sé, estoy secuestrada y primero estoy pensando en si es guapo o no el muchacho, debería darme vergüenza. -

Me sacudo un poco, - y realmente poco, ya que me duele mi zona intima -

- Tranquila, no te muevas mucho, mi nombre es Kyle, yo te ayudare a que te duches.

- Te mando el idiota que me violo ¿verdad? -Kyle comenzó a reír. -

- Se puede decir que si, Ángel suele tener ciertos... cambios bruscos, pero él es...

- ¿Cambios bruscos? ¡Me violo! - Sentía como mis ojos comenzaban a humedecerse cada vez un poco más. -

- Lo siento, solo, te desatare y te llevare a la bañera.

Me quito los nudos de las muñecas y pies, me ayudo a levantarme y me llevo a la bañera. Una vez el agua estuvo tibia el me quito la ropa.

- Se bañarme, mejor vete y dame privacidad. -Dije cubriendo mis pechos. -

- Ángel me dio reglas estrictas, debo acatarlas, me dijo que te ayudara a bañar.

- ¿Es tu jefe?

- Es mi mejor amigo.

- ¿Y por qué te da órdenes?

- No las consideramos órdenes, luego él es mi sirviente. Son favores que hacemos, si él te hubiera venido a bañar no se hubiera controlado y te estaría follando de nuevo y a ti te hubiera dolido, así que me pidió que te bañara yo y venos aquí.

- Entiendo. -Comencé a llorar. - ¿Por qué yo?, no es justo que la vida me trate así, siempre he sido buena persona.

- El que seas buena con el mundo no quiere decir que el mundo lo sea contigo.

- El mundo me odia.

- Lo siento.

No volvimos a conversar, yo solo sollozaba y el comenzaba a mojar mi cuerpo y enjabonar mi cabello, luego lavo mi cuerpo y al último me enjuago, el olor del shampoo y jabón eran deliciosos.

Me dio ropa nueva y me la puso, cuando salimos del cuarto de baño vi a una mujer, joven y pelirroja acomodando mi cama, entro mi violador, al perecer llamado Ángel con unas cadenas algo largas, me sonrió y camino a la cama.

- Te ves hermosa con esa ropa. -Su voz era diferente a la de anoche. - Me gusta, ven nena, acércate un poco. - Hice lo que me pidió entonces agarro mi muñeca izquierda y le puso una esposa, luego se agacho a mi pie izquierdo y de la misma forma le puso una esposa y el otro extremo las amarro a las cadenas y estas las esposo a los extremos de la cama. - Así tendrás más movilidad y no te quedaras tumbada en tu cama. - Dijo mientras acariciaba mi rostro. -

- Te odio.

- Me amaras.

- Que te quede claro desde ahora, yo no tengo el síndrome de Estocolmo*

(Síndrome de Estocolmo: El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, violación o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo, con quien la ha secuestrado)



Secuestrador.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora