Los días se hacían eternos para Sam. Cada hora, cada minuto, cada mañana ya no era igual porque ya no tenía ganas de ir al instituto. Antes se levantaba con una nueva sonrisa porque sabía que lo iba a ver y no podía hacerla más feliz pero las cosas ya no eran como antes. Su mirada se encontraba siempre hacia el suelo, las lágrimas se hacían constantes cada noche, leía mucho más al sentirse tan sola, a escuchar música cada vez que dejaba de leer y dormía mucho.
Hace meses lo miraba a Daimon y le producía felicidad pero ahora sólo lo miraba y sentía tristeza. Quizá porque en estos meses pasaron varias cosas, cómo los amigos de él la miraban a Sam y le decían cosas a Daimon en voz baja o la chica de estatura baja también le decía varías cosas a él. Sentía sus burlas. Todo estaba cada vez peor y Sam se sentía cada vez peor. Eso no tendría que estar pasando.
El día de hoy Sam salió de su última clase, se dirigió hacia su casillero para guardar los libros de literatura. El pasillo se estaba vaciando, cuando Sam cerró el casillero y se dirigía hacia la salida cuando sintió unos pasos acercarse hacia ella. Sam volteó un poco y divisó a dos chicos y los reconoció. Eran amigos de Daimon. Sam pensó que venían a burlarse de ella pero uno de ellos dijo: "¡Hey! ¿Sam, cierto?". Sam desesperó y siguió caminado apresurada hacia la salida. Una vez lejos volteó una vez más y los chicos habían parado mirándola a ella. Pero Sam siguió, no quería saber nada ni de ellos, ni de nada. No quería ser humillada una vez más, no quería que la tomen de estúpida. Se había hartado.
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MÍRAME
Short Story❄ ❝Ella lo contemplaba y no de una forma acosadora simplemente lo observaba como si estuviera enamorada, como si cada movimiento de él valiera la pena, cada sonrisa, cada gesto, cada movimiento... Cada vez que lo escuchaba reír era el sonido más bon...
