Después de que te vi sonreír
aquella tarde de abril
tus palabras mis oídos hicieron,
tu presencia y tus abrazos invadieron mi mundo
cada tarde que pasábamos juntos.
No importaba la hora,
no importaba el momento
yo salia a tu encuentro,
cuando no te puedo ver
siempre te busco escribir,
porque a tus palabras no me he podido resistir,
tu belleza es sorprendente, tus ojos,
tus pecas, tu cabello, tu sonrisa permanente...
Tu rostro es una poesía
armoniosa, compleja,
bella y misteriosa,
causas un efecto en la gente difícil de explicar,
y en mi, lo puedo hasta imaginar,
eres de esas personas que jamas voy a olvidar.
