Nadie comprendía cómo fue que Gar Strauss logró sobrevivir tras alucinar por semana y media, vomitando con gran constancia por culpa de la inyección que recibió. Sus compañeros le visitaron en la sala de la campaña médica varias veces, sin creer que siguiera vivo. No lo demostraban pero en muy en el fondo de sus fríos y sanguinarios corazones, se preocuparon por el estado del rubio drogado.
Y en un caso en específico, uno de los sanguinarios encargado de las cámaras de gas, Clifford Burmeister por dentro empezaba a sentir culpabilidad porque habían personas que le daban pena, ver a todas horas del día gente muriendo ya no se le hacía tan fascinante, antes sólo mataba y torturaba una vez a la semana o con menos frecuencia. Ya no sentía la misma emoción porque todo le resultaba monótono.
- Hey, James -llamó a su compañero de trabajo en la cámara-. ¿Puedo hablar contigo un segundo de algo importante?
- Um, claro -James Hemmer se acercó más a él y aprovechó de que nadie estaba cerca para que ambos hablaran en inglés-. ¿Ocurre algo?
- Claro, hombre -suspiró-. ¿No crees que ya es algo aburrido tener que ver cómo mueren a cada puto rato? No sé, ya no se me hace tan emocionante a como cuando lo hacíamos con nuestras manos en España...
- ¿En Madrid? Uff, que buenos tiempos -suspiró Hemmer también, con una sonrisa nostálgica-. Admito que esta mierda de empleo nunca superará lo que hacíamos con tan sólo cuchillos de carniceros -rieron en incomodidad-. Sí, admito que estoy algo aburrido, pero me daba miedo contarle a alguien porque podían burlarse de mi como lo hicieron con Marty.
- ¿Ves? Así mismo me sentía, hombre, que con los pesaditos que están aveces, mejor callar -rodó los ojos, disgustado-. Es un gusto igual saber que nos sentimos de la misma manera, ¿quieres renunciar?
- Ahmm... -el rubio proveniente de Downey frunció el ceño, pensando- Aún no, quizás la próxima semana y o después de que nos paguen.
- Bien pensado, eh -levantó una ceja y rieron con malicia.
- ¡Soldados, soldados! -oyeron gritar a uno de los jefes, de inmediato los dos hicieron el saludo al Führer- ¡Hay explosiones en los patios de los campos! ¡Vayan a solucionarlo!
- ¡Señor, sí, señor! -contestaron todavía haciendo el saludo nazi.
El jefe se retiró del área y fue hacia donde hubieran más empleados para pasar el mensaje.
- Me tomaré un descanso -comentó Burmeister-. No sé tú, si quieres me acompañas o ayudas en los patios, sin embargo, me escaparé por un ratito porque estoy hasta los cojones de tanta mierda.
- Um, yo iré a ver cómo va la cosa de la explosión, no más por metiche -James rió e hizo mueca después-. ¿Te cubro?
- Por favor -rogó y se retiró de la sala.
Pasó por varios salones, buscando relajación hasta llegar a las afueras de la campaña médica, se encontró con el otro rubio que sufrió el accidente hace unas semanas atrás.
- Eh, hombre, ¿qué haces acá? -Strauss ocultó la jeringa que portaba detrás de su espalda y forzó una sonrisa- ¿No deberías estar en los patios ayudando por la cosa de la explosión repentina que hubo?
- Te digo lo mismo -arrugó la nariz y luego rió con sarcasmo.
- Yo me tomo un descanso momentáneo, en cambio tú, desde que te recuperaste no te he vuelto a ver en tu área de trabajo -forzó una risa sarcástica y alzó ambas cejas.
- Es que me cambié de área, Cliff, ahora trabajo con Mengele, ¿sabes lo jodidamente genial que es eso?
- ¿Men...gele? -dudó el castaño.
- El médico demente, que experimenta con prisioneros... ¡Soy su asistente! -exclamó muy eufórico- Y tengo acceso a todas las sustancias y herramientas raras que hay en su laboratorio. ¿A qué no mola?
- Hala, hombre, tranquilo -rió por el estado de su compañero- Estás igual de hiperactivo como cuando estabas drogado con la Morfina.
- ¿La q...? ¿Qué? -se sobresaltó- ¡Oye, creo que viene mi jefe, que nadie te vea no hacer tu trabajo, Cliff! Yo estoy ocu... ¡ocupado! -exclamó inseguro.
- ¿Ah? -Clifford se hallaba confundido- Claro, mejor me voy... -murmuró alejándose con lentitud.
Gar rápidamente botó a la basura la jeringa que acaba de utilizar y se sentó en un piso, recargándose contra la pared, se dedicó a observar cómo el techo se movía y extrañas figuras danzaban por los aires, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Colocó un poco de algodón de manera floja sobre su brazo derecho para evitar una posible hemorragia.
Se encontraba en el paraíso.
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Take no prisoners? TAKE NO SHIT! (Metallica, Megadeth)
FanfictionFanfic de las bandas Metallica y Megadeth ambientado en los campos de concentración del holocausto en la segunda guerra mundial.