Mariano
Era jueves, yo acababa de terminar una reunión de la empresa y a las 8 me iba a mi casa. Había sido un día de arduo trabajo, y lo que más quería era acostarme y descansar.
Cuando llegué a mi casa miré mi celular. No lo había tocado en todo el día, estuve muy ocupado. Entre algunos tantos mensajes, había uno de un número que no tenía agendado.
"Hola Mariano.. soy Lali. Agendá mi número. Cuando veas el mensaje hablamos. Beso :)"
Al final me había escrito. Fui a mi habitación y me cambié de ropa. Me llevé fruta a la cama porque la verdad que no tenía ganas de cocinar, me acosté y agarré el celular. Agendé a Lali y le escribí.
¡Hola Lali! Disculpá que no te respondí antes, estaba trabajando. ¿Cómo estás?
Se puso en línea enseguida y vio mi mensaje.
No hay drama. Yo estoy un poco cansada, salí de la facultad y estuve todo el día estudiando. Ahora aproveché para descansar, en un rato retomo el estudio. ¿Vos todo bien?
Cansado igual que vos. Fue un día duro en el trabajo. En fin, el sábado a la noche nos juntamos en la casa de un amigo, Matías. Somos nosotros y algunos amigos de él. Me gustaría que fueras, así te despejas un poco del estudio. ¿Querés?
Bueno, creo que no tengo nada que hacer. ¿Me pasás a buscar?
Sí, yo te mando un mensaje cuando esté saliendo para que estés lista.
Bueno, dale. Nos vemos el sábado entonces. Yo voy a seguir con el estudio. Que descanses.
Bueno, entonces. Nos vemos. Estudiá mucho y que descanses.
Lali
No estaba muy segura con lo de la juntada. Iba a haber mucha gente y como siempre, yo iba a terminar sola. Acepté porque Mariano me pidió que fuera, y hace mucho que no me invitaban a algún lado, aunque estaba segura de que él se iba a colgar hablando con alguno de los que estuviera ahí. Se ve que es un tipo sociable. Pero bueno, ya me había resignado a terminar así, aunque iba a intentar hablar con alguien así no me aburría.
Sábado - 9:30 p.m.
Lali, ya estoy yendo a buscarte. ¿Estás lista?
Hola Mariano, ya estoy lista. Te espero. ¿Sabés cual es mi departamento?
Sí, el que está al lado del de Alex. Nos vemos enseguida.
Mariano llegó a buscarme, y me alegró verlo. Salir con alguien me parecía extraño, realmente muy extraño. Me parecía extraño escuchar que golpearan la puerta de mi dpto, nunca lo hacían porque nadie iba a verme o a buscarme.
Durante el viaje estuvimos hablando de como nos fue en la semana, y él me contó un poco de sus amigos. Dijo que les agradaría y que la iba a pasar bien. Yo le conté un poco esto de que por lo general terminaba sola y aburrida, pero él me aseguró que no dejaría que pasara eso.
Cuando llegamos, todos fueron muy amables. Me saludaron y me preguntaron algunas cosas. Les respondí tratando de ser agradable y caerles bien. Comimos unas pizzas y charlamos. Llegó el momento en que empezaron a hablar de sus cosas y yo me limité a escuchar. Mariano me miró y me hizo seña de que fueramos a sentarnos al sillón del living.
-¿Estás aburrida? Si querés podemos ir a tomar un helado o algo. Yo la verdad que me estoy embolando un poco.
-Sí, me aburro un poco. Pero no quiero que nos vayamos por mi culpa, si vos te querés quedar, quedate. No te vayas por mí.
-No, de verdad. Yo me aburro también. Aparte, aunque no estuviera aburrido, igual me iría, está bueno pasar tiempo con vos. Podemos conversar un poco, la pasamos bien.
-Sí, obvio. Bueno, si te parece bien, vamos a tomar un helado.
-Dale, vamos.
Mariano
Noté que estaba aburrida en la casa de Matías, así que le hice seña para que vayamos a conversar solos al living. Yo también estaba un poco aburrido así que optamos por ir a tomar un helado.
Estuvimos sentados en la plaza, estaba bastante llena. Conversamos y nos reímos. Hace mucho no la pasaba tan bien con una chica. Esperaba que llegáramos a ser buenos amigos.
Después de eso, fuimos hasta el edificio donde vivía Lali. No habíamos parado de hablar en todo el camino. Ella me contó un poco de su vida y yo de la mía. Como la estábamos pasando bien, ella me invitó a su dpto un rato a tomar un café. Yo acepté ya que al día siguiente no tenía que trabajar.
-¿Cuántos novios has tenido en tu vida?
-Uhmm.. ninguno. No te burles.
-Esa sí que no te la creo. ¿Cómo ninguno? ¿Tan feos te parecemos los hombres? -Ella río.
-No, no es eso. Nunca me enamoré. De todas formas, creo que nunca nadie se enamoró de mí. Para enamorarse de alguien hay que conocer a esa persona, y como ya te conté, nunca tuve un amigo que me conozca como para enamorarse. ¿Y vos qué onda? Me imagino que tuviste 890 novias, ¿o no?
-No las conté la verdad, pero por ahí.. -dije riendo.
-Jajajaja, ¿y qué pasó que estás así ahora?
-Bueno.. yo tampoco nunca me enamoré. Estuve con varias chicas, pero no era amor verdadero lo que yo sentía por ellas. Tal vez algún día aparezca alguna mujer que me mueva el piso.
-Supongo que es cuestión de esperar -dijo dandome una mirada que me dio ternura.
Pasaron unas cuantas horas de charlas y anécdotas sin parar hasta que se hizo tarde y me fui. Cuando me acosté, una sonrisa se dibujó en mi rostro recordando el tiempo que pasé con ella.
Lali
Me fui a acostar, sin dejar de pensar en todo lo que charlamos con Mariano. Hacía tanto que no tenía una charla así con alguien. Creo que por fin iba a tener un buen amigo, como siempre había querido.
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¡Aquí el segundo capítulo! Espero que les guste :) si quieren, pueden seguirme en Twitter: @vivopormartinez. ¡Gracias por leer!
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La ruleta de la vida - Mariali
Storie d'AmoreSus caminos se cruzan por simple casualidad. La vida de ambos va cambiando cada vez más desde que se conocen. Se darán cuenta de que el cariño que se tienen va creciendo, hasta llegar al punto de no poder ocultarlo. La historia de Mariano Martínez...
