Capítulo 9

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Mariano

Con la noticia, Lali había quedado debastada. Me partía el alma verla mal, me partía el alma verla llorar. De ahora en más yo me iba a encargar de hacerla feliz, cueste lo que cueste. Nunca la iba a dejar sola. Ella iba a seguir adelante y yo la iba a ayudar, y si tenía que venir a vivir conmigo por un tiempo lo iba a hacer. Yo la quiero mucho, la quiero más de lo que puedo aceptar y creo que verla en esta situación me hizo dar cuenta de ello. Lo que siento por Lali es más que cariño de amigo, de eso ya no tengo dudas.

-¿Usted es padre de la paciente Espósito? -me preguntó la enfermera que había entrado cuando yo estaba con Lali en la habitación.

-Este.. no. Soy su amigo. Sus padres acaban de morir en un accidente, por eso ella está acá.- dije mirándola entre triste y confundido. ¿Tan viejo estaba que me confundía con su padre? ¿O será que ella se ve muy chica? No sé, pero fue algo muy raro.

-Ah.. disculpe entonces -dijo la enfermera poniéndose colorada.- quería informarle que ella ya se tranquilizó y está durmiendo. Una vez que se recupere por completo se va a poder ir. ¿Tiene algún pariente al que pueda llamar para informarle lo ocurrido?

-No. Ella no tiene ninguna otra familia.

La enfermera se retiró. Yo no pensaba moverme de allí hasta que Lali estuviera bien.

...

Me desperté y me dolía todo el cuerpo. Recordé que estaba en el hospital porque Lali estaba allí. Miré la hora y eran las 8:30 a.m. Me levanté y fui al baño del hospital para lavarme la cara y luego iría por un café.

Luego de sacar mi café de la máquina me abrí camino hacia una enfermera que se encontraba cerca. Le pregunté cómo se encontraba Lali y si podía pasar a verla. Ella me dijo que se encontraba mejor y más tranquila, y por suerte me permitió verla.

Lali

Poco a poco, iba asimilando todo lo ocurrido en el pasado día y medio. No fue mucho, dado que estuve durmiendo casi todo el tiempo, pero la información que recibí fue lo suficientemente fuerte como para dejarme shockeada un buen rato.

No tenia ganas de hacer nada, ni siquiera de llorar. Me quedé mirando al techo blanco del hospital y me puse a pensar. No podía creer que mis padres, las personas que me dieron la vida, se fueran de esa forma. Eran lo único que tenía, además de a Mariano. Ahora sólo lo tengo a él, y sé que no me va a dejar sola. Es una persona muy buena y dulce, y ahora lo voy a necesitar más que nunca.

Sentí un ruido y miré hacia la puerta. Allí estaba él, sus ojos acielados mirándome con ternura. Se notaba algo cansado y supe que no se había movido del establecimiento.

-Hola.- dije esbozando una leve sonrisa.

-Hola, hermosa.- dijo él, acercándose a la camilla y sentándose en una silla que se encontraba a mi izquierda.- ¿Cómo estás?

-No sé como estoy, sinceramente.- dije sentándome en la cama.

Posó su mano en mi mejilla y comenzó a acariciarla suavemente.

-Te prometo que voy a estar con vos siempre. No te voy a abandonar. Yo voy a estar para lo que necesites y te voy a cuidar. Todo va a mejorar, ya vas a ver. Te quiero con mi vida y lo que menos quiero es que vos estés mal.

No contuve las ganas y lo abracé fuerte. A veces sentía que lo amaba, este hombre era lo mejor que me había pasado. No me quería separar de él nunca, y hubiera deseado que ese abrazo fuera eterno.

-Te quiero, Mariano. No me sueltes.

-No te pienso soltar.

No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero fue bastante. Solo el sonido de nuestras respiraciones era lo que se escuchaba. De vez en cuando posaba mi mano en su cabello y lo acariciaba, y él más de una vez me besó en la cabeza.

Después de un largo rato, nos separamos lentamente. Nuestras caras quedaron muy cerca y nuestras narices casi haciendo contacto. Lo miré a los ojos, esos ojos que eran el cielo para mí. Por un momento me olvidé de todo, y en lo único que pensé fue en que quería estar con él, en que lo amaba. Sí, lo amaba. Finalmente había comprobado que estaba enamorada de Mariano Martínez, estaba enamorada de mi mejor amigo.

Nos miramos unos segundos, mientras nos acercábamos lentamente, y nuestros labios estaban al borde de rozarse.

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¡Buenas! Espero que les guste el capítulo. Dejen su comentario :) 

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La ruleta de la vida - MarialiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora