Llegue a mi casa y comencé a llamar a mi madre, pero ella no estaba en ningún lado, fue a la cocina y a su habitación pero ella ya no estaba. Subí las escaleras y me fui a mi habitación, cuando abro la puerta ciento un brisa fuerte que llega a mi cara y veo que estaba Gabriel sentado en mi cama.
-¿qué haces aquí?. –él se paró e iba a mi lado. –no camines más. –pongo mi mano adelante.-no quiero que te acerques a mi lado.
-pero Dalia.
-no Gabriel, no quiero que te acerques a mí. –él se queda quieto y me queda mirando. –no sé lo que está pasando aquí, pero no quiero que te acerques.
-Dalia soy yo Gabriel. –yo me alejo de su lado.
-ya no sé quién eres.
Vimos una iluminación que se acercaba a la casa y luego abajo se sintió una explosión me asusté mucho y quede mirando a Gabriel. Empezó a salir humo de casa, y unas llamas aparecieron.
-vamos tenemos que irnos. –él me toma la mano.
-pero donde está mi madre. –el me tira y salimos de la casa.
Ambos nos subimos a su auto y salimos del lugar, yo todavía no podía creer lo que estaba pasando aquí, miraba a Gabriel pero no podía creer que él era un Arcángel creo que todo esto es un mal sueño. Cerré los ojos y me tape la cara, necesitaba despertar de este maldito sueño que parece de verdad.
-no estas soñando Dalia. –yo me saque las manos de mi cara y mire muy asustada a Gabriel.
-no me digas que me estás leyendo la mente. –el niega con la cabeza. Yo otra vez pondo mis cabeza como lo tenía antes.
Tome mi teléfono y comencé a marcar el número de teléfono de mi madre, pero este estaba fuera de área o no tenía cobertura, guarde el teléfono en mi bolsillo otra vez y mire por la carretera.
-a...a dónde vamos. –mi voz sonaba débil y con duda.
-donde no te puedan encontrar. –yo me afirme mis manos ya que estaba muy tiritona y todavía no reaccionaba lo que estaba pasando en este momento.
El camino se hiso una eternidad, nunca llegamos al lugar donde me estaba llevando Gabriel, ambos estábamos muy callados en el auto. Yo solo quería saber que mierda estaba pasando, pero no sabía cómo decirle ya no confiaba en él.
-dime lo que estás pensando Dalia. –yo me quede callada y no le dije nada. –sé que te he mentido, pero no podía decirte que era una Arcángel.
-¿porque no? –él se queda callado y no me dice nada. –que es lo que está pasando aquí Gabriel, ¿quién era ese tal Samuel?, y que tiene que ver conmigo.
-hace mucho tiempo atrás un Arcángel que era como nosotros quería tener el poder y ser como Dios, el con otros Ángeles formaron una guerra contra los Ángeles que seguíamos a Dios, este Arcángel creía que los humanos eran unos animales y bajaron a la tierra, ellos hicieron lo que sea con los humanos y procrearon con ellos. –yo mire a Gabriel y el seguía conduciendo como si nada. – Dios todo lo ve, y no podían ver hijos de Ángeles en la tierra así que mando a matar todos los hijos que fueron llamando......
-Nefilim. –el me miro y acepto con la cabeza.
-Este Arcángel era Lucifer, era el Arcángel más querido por Dios, pero cuando hubo la prueba el fracaso y callos más debajo de la tierra.
-¿Santanas? –el acepto con la cabeza.
-Lucifer es Santanas, él fue un Arcángel, pero la codicia y envidia lo llevo hacer como es ahora.
-pero Gabriel que tiene que ver.....-pero me queda callada.
-lo entendiste verdad Dalia.-yo acepto con la cabeza.-tu eres hija de Lucifer.
Yo me quede en silencio y seguí mirando la carretera, estaba procesando todo lo que me estaba diciendo Gabriel. Pero hay una cosa, yo leí sobre algo así, pero el Arcángel que estaba con Dios era Miguel, nunca salía en la historia Gabriel, yo lo mire y me asuste un poco.
-¡detén el auto! –el me mira pero sigue manejando. -¡Detén el auto! –le grite más fuerte. El estaciona el auto a un lado de la carretera, y cuando el para el auto yo me bajo inmediatamente del auto.
-que es lo que te pasa Dalia. –yo camine por el otro lado del camino.
-no te acerque a mí. –el me levanto la cejas y me tomo del brazo.-no quiero que te acerques más a mí Gabriel. –me solté de él y comencé a caminar.
-pero dime que es lo que te pasa Dalia. –yo seguí caminando pero Gabriel se pone enfrente mío, yo tenía los ojos con lágrimas. –qué pasa. –él se acerca a mi lado y me limpia mis lágrimas. –Dalia yo nunca te voy hacer daño.
-ya no se en que confiar Gabriel. –él pone sus manos en mi cara y me queda mirando, ambos nos miramos sin decir palabra.
-Dalia. –él se acerca a mi lado y me da un beso corto. –sé que estoy rompiendo mil reglas y sé que nosotros no tenemos sentimiento. –yo estaba sorprendida por lo que acababa de hacer. –pero eres la persona más importante para mí. –yo me acerco a su lado y lo abrazo.
-¡Gracias!
Ambos subimos otra vez al auto y fuimos a no sé dónde me llevaba Gabriel, estábamos llegando y veo que era una casa muy grande, con una entrada gigantesca que tenía forma de alas.
-¿dónde estamos Gabriel? –yo lo mire y el me quedo mirando. –que estamos haciendo aquí. –él se quedó callado y me miro. –donde está mi madre Gabriel.
-no te asuste Dalia, aquí estamos seguros. –él me toma la mano y entramos en aquella casa.
Gabriel abrió la puerta y entramos a la casa, quede muy sorprendida por lo grande que era, parecía un castillo y solo lo he visto en la televisión o por revista. Había dos escaleras que iba al piso de arriba, había algunos cuadros pero los rostros no se notaban, Gabriel me dijo que me quedara aquí para que lo esperara y eso lo hice.
-bienvenida Dalia. –mire donde venía la voz, pero no veía a nadie. –me da gusto de conocerte.
Yo mire para todos lados y no veía a nadie, cuando de repente alguien se pone enfrente de mí, yo salte ya que me había asustado.
-no te asuste Dalia, estas segura aquí.
-¿Quién eres?
-yo soy Miguel.
Espero que le guste y no olviden de comentar y dar su voto.
Saludos
Misy H
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Mis Alas Negras
Ficción GeneralSinopsis Dalia tiene 17 años, vive la vida normal como todas las chicas. Ella vive con su madre ya que su padre falleció cuando era pequeña. Todo iba bien en la vida de Dalia, pero había algo que ella ocultaba y no podía aguantar más que tuvo que d...
