all that's waiting it's regret

34 5 1
                                        

25 de junio de 2017 

                                                                                                                                                              Zaragoza, España.

Hola, chiquita.

Voy a asumir que no me recuerdas, pero en caso de que lo hagas, me alegro.

Si no lo haces, soy M. La del vestido de lunares en la nuca.

Sí.

Eso debería ser suficiente para que te acuerdes de mí. O solía serlo en las mañanas, después de una resaca. En fin.

Esta tarde he recibido una llamada. Dijeron que has tenido un accidente, y me sorprendió todavía ser el primer número en tu lista de contactos de emergencia. Supuse que no te habías molestado en cambiarlo, lo cual no creo que esté bien.

Verás, llevo un tiempo poniendo banditas sobre una herida que debería haber llevado enormes vendas. Y , después de todo, verte de nuevo sería como tener que volver a recoger un jarrón que se cayó hace mucho tiempo. Pasé demasiado de ese tiempo tratando de arreglar el jarrón, y el resto intentando descubrir como no cortarme con los trozos rotos.

Perdóname las metáforas, ya sabes que son una cosa mía.

De cualquier forma, di en el hospital el teléfono de tu madre. Siento que, a pesar de todos tus problemas con ella, es la que debería estar contigo si no estás bien. De algún modo quiero que lo estés.

Mira, sé que puede parecer extraño viniendo de alguien a quien abandonaste hace cerca de un año, pero de veras me pregunto si habrás conseguido lo que estabas buscando.

Como sea, el propósito de esta carta es comunicarte que encontré todas estas otras cartas en una caja sobre mi placar

Y son sobre ti. 

No las he revisado, no podría soportar la vergüenza de leerme.  Pero las recuerdo. Son cartas con heridas, así que te pido perdón de antemano por las manchas de sangre en tu camisa o en los ojos.

Recuerdo que decidí hace siete meses que la mejor manera de olvidarte era hacer de cuenta que nunca estuviste ahí. Así que escondí toda evidencia de tus huellas digitales en mi colchón, y guardé mi anotador viejo sobre el armario.

Pero eran para ti en un primer lugar, y nunca tuve las agallas de enviarlas. Considero que nunca es tarde.

Así que, si pertenecieron a ti antes, pertenecen a ti ahora. Las enviaré por correo a tu dirección de Málaga y cruzaré los dedos para que lleguen, al igual que ésta.

Espero que te hagas un ratito para leerlas, y si no lo haces, hay algo que quiero decir y ojalá que puedas comprender.

¿Sabes, guerrera?, Si pudiera volver el tiempo atrás, podría enmendar muchas cosas.

Si pudiera volver el tiempo atrás podría intentar correr  0.7 km/h más rápido, porque así tal vez llegaría a casa 5 segundos antes, y subiría las escaleras de a 3 escalones, y abriría la puerta con 2 manos, y podría evitar que mi hermano tomase aquel frasco de pastillas.

Si verdaderamente pudiera volver el tiempo atrás podría ir lejos, hasta mi infancia, y decidir levantarme y devolverle el golpe a todos y cada uno de los matones que hicieron mi paso por el colegio secundario miserable.

Y si pudiera volver el tiempo atrás también podría decirle a papá que recapacite antes de irse de casa. Le podría rogar que se quedase conmigo, porque lo necesitaría a lo largo del camino para mostrarme qué hay en cada una de las posibles direcciones. 

Si pudiera volver en el tiempo, podría no enamorarme de ti.

Si existiese un botón, o una máquina, y yo pudiera retroceder el tiempo, podría evitarme muchos disgustos.

Pero no lo haría.

Si existiese un botón o máquina que me llevase de nuevo al inicio, al día en que tus ojos avellana se encontraron con los míos, lo haría todo de nuevo. Me enamoraría de ti. Me enamoraría de tu cabello y de tus manos y de tus rodillas y de tu olor a té. 

Me enamoraría de lo mucho que te gustaba decirme que era una imbécil, y de la manera en que te demostraba que de hecho lo era, solo para hacerte feliz.

Volvería a derramarte el café en la camisa, a contarte chistes que no te hicieron reír.

Si se me permitiese hacerlo todo de nuevo, lo haría todo para pasar un segundo más junto a ti.

Volvería a cantarte canciones de cuna cuando no te querías dormir, y a gritarte todo lo que no podía susurrarte en mil idiomas que nunca entendí.

Si pudiera, volvería a ese banco en la plaza en que te juré que te amaría siempre con los ojos. Porque ese, como todos los momentos que vivimos juntas, no podrían haber sido mejor de lo que fueron.

Porque así de desordenados y extraños, fueron momentos junto a ti.

Y los adoré todos, porque ellos me trajeron hasta aquí.

Ahora, todo lo que me espera es arrepentimiento, por no haber sido suficientemente mujer para complacer esa almita tuya.

Espero que, donde sea que estés, estés enamorada.

Espero que arrojen tu corazón con tanta fuerza contra el suelo que te des cuenta de lo que es, verdaderamente, romperse en pedazos.

Y cuando te destruyan como me destruiste, espero que vengas a mí.

Y espero oírte pedirme perdón.

Perdón pero no por no haber aceptado mi amor, sino por no haber respetado que soy humana. Y que sentía. Y que te sentí. Y te sentí quemándome las entrañas por tanto tiempo que lo que los necios llaman "mariposas" parecían tigres devorándose mi estómago.

Espero que descubras el significado de la palabra "sufrir" en los ojos del ser humano más hermoso. 

Pero más que todo, siempre esperaré que esos ojos me pertenezcan a mí.

Sinceramente amándote desde el 24 de febrero de hace miles de años atrás.

Firma, tu amante eterna, jamás amada.

Dacrifilia, (Concurso: UCAMA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora