El calendario da una vuelta y otro mes ha pasado, como si de aire a través de las ventanas se tratase.
Ligero, quieto, palpable; el tiempo es alcohol y yo soy una herida abierta.
Me cura pero me lastima, como todas las demás cosas.
¿Recuerdas el día en que comencé a perder la sonrisa?
Mientras más grande se vuelve el añoro por que me recuperes, más tiendo a recordarlo.
Peleábamos, como siempre pero como nunca. Corrían las verdades por mi mente pero de mi boca solo salían disculpas.
Y era igual que cada vez que te mandabas una cagada; de alguna forma me sentía tan culpable por gritarte, tan aterrada de perderte, que terminaba siendo yo la que te pedía perdón, sin haber hecho nada mal.
Pero ese día te habías sobrepasado, con un insulto y una pregunta sin responder lo habías dejado todo claro; no me querías, nunca lo hiciste, tampoco lo vas a hacer.
Habrán pasado 2, quizás 3 semanas, entre ese día y el día en que te fuiste.
Pero solo pasaron 3, quizás 4 segundos, entre que decidieras romper mi corazón y me lo arrancaras del pecho.
¿Sabes? Podría haber aprendido a vivir con el corazón roto, pero te llevaste hasta la última pieza después de destruirlo.
¿Quién te crees que eres para hacerme lo que me hiciste? Me convertiste en alguien que no se quiere a si misma, alguien que tenía que preguntarte si te habías levantado con el pie izquierdo o el derecho, solo para ganarme el derecho de levantarme con el mismo.
Pasé de ser esa chica que siempre cargaba su propia cajetilla de cigarros, a ser la vagabunda del café en la mano, que no fumaba porque la única Audrey Hepburn entre nosotros podías ser tú.
No solo arruinaste mi relación con mi padre, que habría sido soportable debido a su fantasmagórica presencia en mi vida, sino que arruinaste la relación más problemática y extensa que tenemos en la vida; la que tenía conmigo misma, una que bien sabias que me costó años establecer.
Sabías cuanto me había costado aprender a aceptarme en cuerpo y mente. Aprender a respetarme y escucharme, a entenderme.
Supongo que nunca me quise a mí misma lo suficiente, y fue por eso que te dejé irrumpir en mi mundo como lo hice.
Pero si yo era insegura antes de ti era mi problema, si soy insegura ahora, es mi error.
¿Quién te crees que eres para recordarme que no me sé cuidar ni un poco?
Maldita, ven y arregla este desastre, que deberías ser tú la que se aguantase las peleas conmigo, y no mi gata y mi propia cabeza.
ESTÁS LEYENDO
Dacrifilia, (Concurso: UCAMA)
Cerita PendekHistoria creada exclusivamente para participar en el concurso "Las Últimas Cartas a Mi Amor" "Tengo miedo de que un día, dejes de amarme" había trinado yo, entre tus brazos. "No lo hagas" te limitaste a responder. Entonces creí que era porque me ama...
