i learned to live half alive

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Diez días y una noche más. 

Catorce horas.

Cinco minutos.

Cuatro segundos...

... Cinco... Seis... Siete... Ocho...

Empiezo a sospechar que no queda nada más interesante en mi vida que mirar las agujas del reloj correr; correrse. Extensas y aburridas, burlándose de mí por no poder superarte.

Y es que nunca voy a entender por que haces lo que haces. Por que eres como eres.

Si yo te lo di todo. Te di mi alma. Me encadené a la tuya.

Si yo también era de las que temían al paracaidismo de una relación seria, y por ti salté del risco con los ojos cerrados.

Si te confié secretos que no había confiado a nadie, y te brindé miradas tan sinceras que podrían haberte dado calor en el más helado desierto.

Ahora me ves así, tan delgada que podría desvanecerme en el aire, o romperme en mil pedazos con el aleteo de un colibrí. Me ves desganada y sola, apenas si encuentro fuerzas para seguir.

Me ves pero no me observas, puedo jurarlo. Se que te escondes en azoteas y me espías. 

Que nunca terminarás de irte, porque mi cama destendida siempre será lecho de tu sombra. Mejor dicho, la sombra de la niña que fuiste cuando estuviste junto a mí.

Mamá ha llamado un par de veces, de las cuales ninguna atendí. 

El buzón de voz me tajó el alma ni bien habló. Tu voz y la mía sonaban tan bonitas juntas. 

Una armonía que nuestras necias cabezas no supieron imitar.

"¡Hola!" decía yo, y sonaba feliz. Juraría que sonreía.

"Tú sabes quienes somos, porque nos llamaste" añadías. En ese entonces hubiera dicho que estabas contenta... Ahora sospecho que no era así. Tiendo a pensar que nunca fuiste realmente dichosa a mi lado.

"Probablemente no estamos en casa" seguías, y cuantísimo dolía tu grave tonada. Era como fuego bajo mi piel que quemaba en forma de recuerdos.

"O quizás estamos dormidas" mi propia voz me hizo soslayar una risita lastimera. Parecía que la chica que hablaba estaba a millas de distancia de quien soy ahora. Con la boca despeinada y la mirada gris como las tengo; irreconocible. 

"Pero lo más probable de todo es que solo no queramos hablar contigo" concluías, y se escuchaba el sonido de tus botas en el suelo mientras caminabas lejos del sillón.

"Así que, no dejes un mensaje, no vamos a escucharlo... Adiooos" terminaba diciendo yo, y por cerca de 6 segundos se oían nuestros labios chocando en un beso.

Debería cambiar el mensaje, ya que no quiero que cada vez que me llamen y no conteste se escuche la voz de la chica que me dejó. 

También debería tirar toda la ropa que olvidaste llevarte, esa que huele a vodka y a clavo de olor.

Debería ponerle fin a escribir estas cartas que no voy a enviarte, pero para eso debería olvidarte y, como verás, no puedo.

Como sea, iba con todo esto a que mamá ha dejado un mensaje en la famosa contestadora... Dice que quiere salir a tomar café de nuevo, que eres toda una monada. Y que dejes el tabaco, porque cuando habla contigo es como si hablara con Terminator

No sé, me gusta pensar que lo que primero me atrajo de ti fue verte fumando un armado y mirando al horizonte. Parecías perdida en un lugar que jamas supe como alcanzar.

Eras todo un cliché.

Y pensar que una idiota como tú ha dejado unas piernas como éstas.

Podría habértelo dado todo. Todo eso que buscas en tragos amargos y chicas de bares cuyos nombres nunca recordarás.

Lo sabes, porque te quedaste aquí el tiempo suficiente como para saber que no estabas lista para el amor.

Porque eres solo una pequeña y te dio miedo que te amen.

Porque papi no te enseñó a jugar al fútbol y mami trabajaba hasta tarde, nunca tenía tiempo para ti.

Pero yo, yo podría haber sido todo lo que no hallaste en el mundo.

Y en cambio, en lugar de dejar que yo te arreglase, decidiste averiarme a mí.

Bien hecho.

Eres como un condenado vampiro.

Con besos vas absorbiendo todo el amor propio y la confianza de las personas. Vas quitándoles todo lo bueno que tienen en sí.

Y se convierten en tus secuaces.

Tan descorazonados y en agonía como te han dejado a ti

Lastimando a su vez a otros, que lastimarán a otros. Hasta que no quede en la faz de la tierra un alma que añore sentir.

Ahora no tengo nada dentro mío y mientras los días avanzan, yo solo deseo morir. Pero  no puedo, porque has arrancado de mi pecho lo que late. 

He aprendido a vivir medio-viva, así que creo que ha pasado un largo tiempo desde que he vivido de verdad.

Dacrifilia, (Concurso: UCAMA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora