Soy un faro, y mi luz se fue apagando. Estoy mareado porque navego en altamar a altashoras de la noche, y nada cambia.
Soy un faro que ha guiado a tantos veleros a cielo como corazones a puerto.
Pero desde que mis constelaciones se transformaron en bestias y me atormentan de noche ya no sé hacia donde es que debo seguir.
Y es que si las luces de la ciudad fueran un indicio las seguiría, pero desconozco si mi hogar puede ser un lugar donde reside gente como tú.
Tú, con girasoles por ojos y rayos X por manos, que siempre suponían saber exactamente en donde tocar.
Tú que me dabas vueltas por la pista sin importarte que mis lágrimas salpicasen a todos alrededor.
Gente como tú lleva un buen libro a cuestas que no ha podido comprender, porque la gente como tú no tiene tiempo para eso.
"Cosa de solitarios es esa de leer las historias que les gustan" era algo que me solías decir, y yo casi que tiraba mi biblioteca por la ventana, con excesivo rubor en los mofletes.
Y es que la gente como tú se las da de cosas como que no va al cine, porque prefiere vivir que observar vivir a otros, pero secretamente, todo lo que sabes lo aprendiste de una pantalla.
Porque así eras tú, y toda esa gente.
Esa con la mirada ardiente. Gente a la que no le importa volarse tres largos de Jack, y mucho menos a tres Jacks largos.
Gente como tú solo pasa una vez cada tanto, y no son ninguna tierra firme en donde desembocar.
Porque la gente así conlleva a una vida de dudas y de temblores.
Guía a desayunos en gasolineras, a correr como tirante por rata y aprender que las emociones son creadas por nuestra mente y por ende, no son algo real.
Tú, y la gente que se te asemeja, atraen solamente problemas.
Siempre representará la gente que se cruce en tu camino no mucho más que una cara bonita, una historia legendaria.
Y me pregunto con frecuencia ¿para qué vives? ¿qué hay para ti al final de camino, cuando para nadie hay nada? ¿por qué luchas? ¿a quién amas?
Yo no buscaba nada con nadie, porque no quiero saberlo todo de nadie. Pero estabas ahí, y te esforzaste por entrometerte en mis sábanas como si fuesen un castillo de ensueños al que podías huir cuando no te agradaba la realidad.
Pero te fuiste sin dar explicaciones y eres tan cínica.
La gente como tú no tiene sentimientos.
Está llegando el otoño de nuevo, y velo por ti porque si no lo hago, vas a pescar un resfriado por el hielo dentro de tu alma.
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Dacrifilia, (Concurso: UCAMA)
Historia CortaHistoria creada exclusivamente para participar en el concurso "Las Últimas Cartas a Mi Amor" "Tengo miedo de que un día, dejes de amarme" había trinado yo, entre tus brazos. "No lo hagas" te limitaste a responder. Entonces creí que era porque me ama...
