Y ¿Qué importa?

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-¿Qué pasa hija? No llore mi florecita..- Mi papá trata de calmar mi tristeza. Pero esta vez no va a ser posible.- ¿Vas a contarle a papá porqué lloras?- Dijo con una voz suave y cargada de ternura, le negue con la cabeza.- Bueno- Contesto algo tenso al no saber que hacer conmigo.- ¿Vamos por unos helados?- Asentí, sin parar de llorar, él me alzó y salió de nuestra casa.

Cuando empezó a caminar, papá hacía una melodía, tan dulce.
Que cuando aparte mi rostro de su pecho pude verlo a los ojos, mi papi me miró con una sonrisa, pero había dejado de cantar.
- Sigue cantando papi - Dije apoyando media cabeza de costado en su pecho.
- Como ordene mi princesa - Comenzó a hacerlo al instante, mientras tanto, yo miraba las casas por donde papá pasaba, eran todas iguales, pero todas con una persona diferente en ella, podía ver que en una había flores, arbustos y árboles de todo tipo. Luego la siguente no tenía flores, ni arbustos, ¡Mucho menos árboles! Sin embargo, no era una casa triste, estaba pintada de un color bellísimo, que la hacía original al lado de todas las otras casas.
Papá cantó una estrofa que provocó que saliera de mis pensamientos y le diera atención.

"Como mariposas,
Vuelan en la barriga.
Pero vuelan, los días vuelan,
Y vuela el pensamiento,
Con la intriga.."

Eso fue lo último que cantó mi papi antes de entrar al lugar. Mientras me separaba de sus brazos y me dejaba parada en el piso, hizo una pregunta.

- ¿Qué sabor quiere mi princesa?

Cuando mi respuesta estaba por fluir hubo una interferencia. Un horrible sonido, potente y agudo. El miedo se apoderó de todo mi ser. De la nada mi cuerpo comenzó a estirarse y formar mi figura habitual. Al instante de eso me alejaba de mi padre, pero no por cuenta propia. Aquélla interferencia se hacía eterna, cada vez más fuerte, podía sentir el dolor de mis tímpanos. Ahora me encontraba en un lugar oscuro y frío. La interferencia se esfumó, y luego de unos segundos de silencio comencé a ver cosas blancas en el cielo, la primera bajo a gran velocidad y cayó a centímetros de mi. Eran platos, ¡El cielo me estaba arrojando platos! Aquel sonido que emitió ese, me asusto demasiado, luego del primero cayó el segundo, provocando lo mismo que el anterior, y así vino el tercero. Yo corrí. Corrí como nunca lo había hecho en la oscuridad. Tanto que de a poco comencé a ver la luz, una luz que enseguecia, corrí hacía allí con miedo, con un enorme temor. Sin embargo no paré en ningún momento.

~~~~~

Despierto, aquél sueño me había dejado temblando del susto, no entendí porqué los platos rotos. Hasta que vi a Jeff tirando unos cuantos en la cocina. Que increíble, lo que él hacía provocó que mi sueño se volviera pesadilla.
Ya no puedo ni soñar en paz.
¿Que triste realidad no? Y que cruel de su parte. Todo el mundo duerme y es algo que debería tener en cuenta como persona.

- Igual no soy un humano- ¿Qué? Cómo.. ¿Acaso escucha lo que pienso?- Así es _____, como también puedo ver lo que sueñas. Asique dime ¿Porqué extrañas a tu padre? O ¿Porqué te gusta aquella canción? No, mejor dime qué significaban esas casas para ti.- Terminó de decir Jeff caminando hacia la piesa.

- Extraño a mi padre porque él es la persona que más amo en la tierra, lo extraño porque no puedo estar más de un día sin verlo, ¿Y sabes qué? Lo extraño porque él era el único en entenderme cuando todo ya no tenía sentido, cuando ya no tenía que hacer con mis problemas o las personas se encargaban de destruirme con sus comentarios erróneos hacia mi persona, mi padre, era el único que siempre, pero siempre, estaba, por más de que yo le fallara. - Tome aire y traté de seguir, pero Jeff me lo impidió, quejándose de lo que le había dicho se retiró de la habitación y se fue hacia la cocina, donde comenzo a arrojar todo lo que pudiera romperse contra el suelo, cada vez que una taza o un plato caía era una nueva carcajada de Jeff. Eso me dio a entender que le importó poco y nada lo que le acababa de decir. Un poco doloroso de saber, pues, es la única persona con la que puedo hablar en todo el día, mi única compañía. Mi asesino, ¿Mi única compañía? Que triste.

Sin más qué me acerque para observar mejor, pero era estúpido, no entendía el porqué de esto, ¿Lo esta haciendo a propósito?

- ¿Porqué haces eso?

- Estoy llamando a alguien.

- ¿A quién?

- Tu no tienes porqué saber. Ahora vete a la habitación.

- ¡Todo es tan injusto aquí! Desearía poder...- Vi como Jeff dejo de caminar y se detuvo al instante mirandome con aquellos hermosos ojos celestes, toda su persona estaba ansiosa esperando lo que iba a decir.

- ¿Ya quieres morir? - Preguntó como si fuera un niño pidiendo un caramelo.

- ¡No! - Contesté y pude ver como sus ojos abandonaron el entusiasmo. Comenzó a caminar de nuevo buscando qué más romper, sus pasos eran poderosos sobre aquellos vidrios rotos que reposaban sobre el suelo, así estuvo unos minutos caminando total y absolutamente acelerado por toda la cocina, hasta que de repente frenó en seco. Se encontraba de perfil con los ojos cerrados y la cabeza hacia abajo, que poco a poco la fue subiendo, y cuando su rostro ya estaba en dirección hacia el techo soltó con todas sus fuerzas un gran suspito.

- ¿Qué a caso no te dije que vayas a la habitación?

- Si pero, quería verte.- Jeff abrió los ojos a más no poder y su mirada se enterró en mi persona.

- A..la..ha..bi..ta..¡Ción! AHORA.-
Dijo con un tono muy frustrado y sacando un cuchillo que de hecho lo arrojó hacia la puerta que se encontraba al lado mio. Comencé a correr a la maldita habitación, una vez en esta podía oír como Jeff se divertía tirando todo, sus carcajadas, los pasos sobre los vidrios, eran demasiado para cualquiera. Sin más qué, me asomé por la ventana de la habitación para tratar de pensar en algo diferente a todo lo relacionado con Jeff un rato. Metida en mis pensamientos, pude ver a través de las rejas una figura masculina, vestida todo de negro, incluso su chaqueta lo era, podía ver sus botas, tenía el pelo un poco largo a comparación de los otros hombres. Caminaba lento y parecía que se dirigía hacia aquí. Por un momento tuve miedo, luego pensé en pedirle ayuda. Pero sin embargo no lo hice, mientras tanto este tomó otra dirección y yo veía como la oportunidad de huir se alejaba, comencé a llorarle a mi estupidez.

- Adios- Dije en un susurro quebrado.

- El adios no existe mi niña.

Miré hacia mi costado y el tipo de negro y pelo largo me miraba. Tenía un tono de piel totalmente pálido, con unos ojos siniestros y negros, éste tenía una cicatriz en una ceja, y una sonrisa hermosa. Me miraba como si le conociera de hace rato.
Mi primera reacción fue querer gritar pero él me lo impidió tapandome la boca, al presionar mis labios cortados estos comenzaron a sangrar haciendome sentir ese gusto habitual, asqueroso.

-¿Quién eres?- Hablé bajo, con algo de confianza y miedo, pues era una de tres. Me salva, o me mata.. O me mataba Jeff.

- Mi nombre es Mark _____- Su sonrisa volvió a aparecer ¿Quién era éste?¿Qué quería?

-¿Cómo entraste aquí?- Apenas Mark escuchó mi pregunta borro su sonrisa en menos de medio segundo.

- Eso no importa, vamos.

Tomó mi mano y cerró los ojos, quizás mi vida empeore después de esto, tal vez me dirigía hacia mi propia muerte.
Pero..
¿Qué podría ser peor? Esto no da para más..

Un Psicópata Se Adueña De Mi Vida( Jeff The Killer Y Tu).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora