Recuerdos.

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Cuando subí a la habitación no pude por menos que ponerme el pijama y encender el ordenador, esperando a que cargase cualquiera de las plataformas de música abiertas. Por fin YouTube se abrió completamente y empecé una de las miles de listas de reproducción creadas, me apetecía escuchar Pereza. Subí el volumen al máximo y me recogí el pelo, empecé a bailar por toda la estancia cantando a pleno pulmón. Después de unas once canciones paré la música para acabar por fin el trabajo, sólo faltaban dos hojas.
Cuando acabé busqué mi móvil, mi ordenador y mi cuaderno, vi que tenía un par de mensajes de Alex, sólo me contaba que se había cortado el pelo, medio dedo aproximadamente. Era mi mejor amiga. Tenía el pelo castaño, largo, con la línea en el medio dividiéndolo en dos mitades que casi siempre le cubrían la cara, eso junto a que acostumbraba a mirar hacia abajo continuamente hacía que a penas se le viese la cara. Era muy pálida, y siempre le recordaba el blanco nuclear de su tez. Tenía los ojos enormes, de un marrón hipnotizante, sí, eso; llevaba meses intentando describir como era realmente el color de sus ojos. La conocía desde hacía relativamente poco tiempo pero nos complementábamos a la perfección. Me entendía, y yo a ella, y eso es algo que nunca antes había sentido. Le conté mi día y le pregunté por el suyo, no hubo nada que no supiese ya.
Dejé el móvil en la mesita de noche y me tumbé en la cama con el ordenador en el regazo, abrí las mismas páginas de la noche anterior, YouTube, Wattpad, Twitter y algún foro de literatura. Busqué algo de Imagine Dragons, inicié sesión en Wattpad y repetí la acción con Twitter. Quería remodelar mi perfil y rebuscando en los recuerdos encontré fotos con Dani que hacía meses que no veía.
Después de dejarlo juré que no volvería a mirar esas fotos nunca, y después de siete meses lo había conseguido. Él había vuelto con su ex, lo habían dejado de nuevo y no quise saber nada más. A mi no me resultó tan fácil porque estaba pillada hasta las trancas, qué coño pillada, creo que incluso podría decir enamorada. Ha sido la persona que más me ha marcado, de una manera u otra, y el dejar de hablar un mes más tarde de dejarlo no me hizo ningún bien, no conseguía hacerme a la idea de que ya no estaba, de que sus besos ahora iban para otra y ya no paseábamos juntos de la mano. De que realmente nuestros caminos iban separados y lo que yo creía que acababa de empezar en realidad iba desmoronándose por momento a una velocidad realmente de infarto. Y así fue, nos separamos. Sin ninguna explicación válida más allá de un 'no es cosa tuya' seguido de un ruin 'te mereces algo mejor'. Creo que no hay nada peor que esas dos frases en una ruptura. Me da igual lo que me merezca, de esa forma tan subjetiva de utilizar dicho verbo, me importa lo que quiero, lo que busco y lo que necesito.
En realidad no le necesito, he vivido sin el diecisiete años, no voy a necesitarle otros diecisiete más, puedo seguir sola ya que no soy para nada una persona dependiente, de hecho sucede todo lo contrario. Soy una persona muy autónoma y muy independiente, de esas que necesitan un momento de soledad al día para poder seguir sin sentir un deseo implacable de empezar el exterminio de la raza humana.
Cuando quise darme cuenta eran casi las dos de la mañana y al día siguiente había clase. Dejé que acabase Violento Amor, apagué mi portátil, apreté el interruptor de la luz y me coloqué boca abajo en la cama. Había sido un día largo.

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