Donghae, un chico con una vida normal de estudiante Universitario, se ve envuelto en muchos líos ocasionados por una sola persona, la única capaz de quitarle el sueño
¿Hasta donde es capaz de llegar una persona por alguien a quien ama? ¿Cuánto eres...
-¿Cómo dices que te llamas?- le preguntó el castaño alto, mirándolo con prepotencia
-Lee Donghae –contestó molesto -¿ya me dejas pasar?- intentó colarse por uno de los espacios a los lados del castaño, pero este volvió a interponerse
-Escucha, no es buena idea que entres- le aconsejó- mejor lárgate- esa maldita sonrisa en sus labios le estaba empezando a desesperar
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-¿Eres su esclavo? – parecía haber dado en el clavo, por que el castaño se hizo a un lado dejándole pasar al baño >¡finalmente!<, había desperdiciado treinta minutos tratando de convencerlo de moverse, pero este le contestaba de mala gana que Eunhyuk estaba en los baños y que si alguien entraba las cosas no iban a terminar bien –bufó entrando al baño- ¡y a él qué le importaba que Eunhyuk estuviera haciendo su berrinche?, necesitaba entrar al baño, y tenía unas cuantas cosas que decirle al rubio bastardo
Al dar la vuelta hacia la izquierda, se encontró con el baño vacío, el único que se encontraba ahí era Lee Eunhyuk >22 años, su familia era dueña del escuela, pésimas calificaciones, casi no acudía a clases, y peligroso< la lista de cosas que sabía sobre el rubio, fue repasada en su mente, se había dedicado la hora anterior de clase, a investigar un poco sobre él, pero para su sorpresa, a pesar de ser casi una celebridad en la escuela, nadie sabía mucho de él, el hecho de que no fuera al escuela era la razón por la cual ni él, ni Min lo habían visto alguna vez, pero... aunque lo hubiese sabido ¿Habría bailado con el en el Club?, posiblemente sí, y esa respuesta lo aterraba
Se dio cuenta de que sus pies habían dejado de moverse al ver al rubio, y justo ahora que lo tenía de frente, no sabía que decirle, todas esas malas palabras que pensaba gritarle a la cara se habían esfumado en el aire, y haber entrado al baño empezaba a parecerle una mala idea
Eunhyuk estaba recargado con ambas manos sobre el lavabo, mirando el reflejo de Donghae a través del espejo, y al mismo tiempo los ojos del castaño se sentían apresados por la fuerte mirada, sin poder despegar la vista, no estaba seguro de que lograra hablar
-¿P-porqué no me dijiste que tienes novio?- logró articular el menor, bajando la vista a los azulejos en el piso
Cuando no recibió respuesta, volvió a hablar -¿cómo pudiste? De haberlo sabido yo jamás habría...
-¿Jamás me habrías besado? ó ¿jamás te habrías corrido?- la pregunta hecha con la voz ronca del mayor hizo eco en el solitario baño
Sintió su cara arder ante la respuesta, no pudo siquiera alzar la mirada, sólo atinó a morderse el labio inferior en claro nerviosismo, pero sus ideas se aclararon en su cabeza, por lo que le había contestado era obvio que sí lo recordaba, ¿entonces por qué lo había tratado como basura?, un sentimiento de enojo empezó a apoderarse del castaño, haciendo que alzara sus ojos furioso, listo para reclamar, pero no pudo hacer mucho, Eunhyuk se acercó con la sutileza de una fiera y lo escaneó de arriba-abajo, sin dejar de dar pasos hacia él, acorralándolo contra la pared
El mayor se inclinó acercando su cara y sus labios al oído del castaño, y susurró sobre él –contéstame Donghae, ¿no me habrías besado, o no te habrías corrido como una puta?
Estaba lo más pegado posible a la pared, alejándose del contacto que le quemaba, no había sido buena idea entrar al baño, tendría que haberle hecho caso a Cho que le advirtió, sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas – y-yo...
-¿Vas a llorar Donghae?- su voz burlona fue lo último que necesitó para dejar que sus lágrimas corrieran libres, bañando sus mejillas, seguido de eso recibió un beso brutal por parte del mayor, cerró sus ojos fuertemente, y trató de empujarlo, pero todo esfuerzo era inútil, el otro poseía más fuerza, sintió una de sus manos en la nuca, jalándolo más hacia el rubio, cuando sintió la lengua suave contra su boca, entró en pánico por qué su cuerpo ansiaba corresponder aquél beso indecente, y la idea de que no le desagradara, le hacía tener miedo de hacer algo de lo que podría arrepentirse
Una mordida fue lo que bastó para que Donghae lanzara un quejido de dolor, abriendo la boca dándole así, paso a la lengua viperina que no dudó en asaltar su boca, haciendo uso de toda su destreza
Hizo su último intento fallido por alejar el cuerpo del rubio del suyo, pero sus manos parecían no tener la fuerza suficiente, cayó preso en el beso húmedo, y lo correspondió
Y justo cuando empezó a corresponder, el rubio dejó de besarlo bruscamente, alejándose de él, mirándolo divertido –ya veo que me hubieras besado de cualquier manera Donghae- contestó con saña- y contestando a tu pregunta inicial, la puta con pelo rosa de la que hablas, no es mi novio
-pero...
-¿pero qué?- suspiró cansado- si quieres que te haga correrte de nuevo, pero esta vez conmigo entre tus piernas, necesitas entender una cosa, yo hago lo que quiero con quien quiero, ¿entiendes?
Parecía más una amenaza que una pregunta, pero aún así Donghae creyó leer algo en los ojos del rubio, decidió asentir lentamente aún con lágrimas resbalando por sus mejillas
-Oh Hae, no llores...- limpió una de sus dulces lágrimas con la lengua – por que verte llorar me pone demasiado, y aún no quiero estrenarte- dijo para alejarse del cuerpo tembloroso del castaño y salir del baño
Su cuerpo resbaló dejándose caer sobre la pared, ¿qué era lo que había hecho?, cubrió su cara con ambas manos y comenzó a llorar, lo que menos quería era tener algo que ver con Eunhyuk, y ahora estaba seguro de que había aceptado ser su mascota, recordó cómo el rubio había llamado a Gdragon, "la puta con pelo rosa", le dolía mucho ese comentario, por que sabía que seguramente, así lo había llamado a él con sus amigos la noche del Club
Pero –sorbió por la nariz- también había visto algo en sus ojos, e iba a intentar averiguar qué era, antes de que su relación inexistente con el rubio terminara por matarlo
-Donghae! ¿Estás ahí?- Sungmin entró apresuradamente al baño, agachándose a la altura del menor que sollozaba abrazando sus piernas –¿te hizo algo?
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El castaño abrazó a su amigo y lloró aún más fuerte –me besó Min, y creo que fue lo peor que pudo haberme hecho – y era verdad, ahora no podía pensar en otra cosa, y eso era lo que más miedo le daba, el hecho de no poder rechazar al rubio
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¡Pobre Donghae!, incluso yo quería darle unos cuantos golpes al mono!, pero es inevitable U.U