Desperté con un punzante dolor en mi tobillo, moviéndolo sólo para notar que estaba entre una fría presa de metal a su alrededor. Mis parpados pesaban y mi cabeza daba vueltas, mi vista incapaz de enfocarse cuando me movía. Finalmente me sacudí para quedar sobre mis codos recargándome para averiguar dónde estaba. Estaba en una habitación, mi mente estallaba por si misma tratando de recordar todo lo que sucedió, Niall dejándome sangrar como un cerdo de matadero mientras él escapaba.
Mofé mientras intentaba salir de esa cama, pero mis tobillos seguían encadenados a la cama. Miré hacia abajo y noté unas esposas alrededor de ellos, la piel roja y adolorida por el metal cortándome cada vez que me movía. Sólo estaba vestida con mi brasier y unos shorts para dormir, mi cuerpo temblaba por el frío. Sentándome, mis ojos vagaron por la habitación intentando reconocer lo que me rodeaba. No me parecía que éste fuera un lugar de 13 o de Zayn para tenerme como rehén, la habitación estaba limpia y vacía. Me giré para ver la larga apuñalada que me tenía sangrando ahora punteada y limpia, la piel estrechándose cada vez que exhalaba.
Examinaba las esposas, mis pensamientos se aceleraron pensando en alguna manera de liberarme e intentar escapar. Quién me haya puesto aquí ciertamente no quería que me fuera. Al mover mis piernas, noté que había algunas gasas adornando los cortes de mis muslos. Perdí mi concentración, pensando en quién pudo haberme salvado para luego dejarme vivir encadenada. Al sentarme en la cama, mis preguntas repentinamente eran sobre Niall, ¿Sobrevivió? Y si así era, ¿Dónde estaba él?
Mi cuerpo entero se encogió cuando la puerta se abría, miré hacia arriba para ver a un hombre joven vestido de negro, con una sonrisa en su rostro. Se giró para cerrar la puerta e inmediatamente reconocí su tatuaje irlandés de pelea detrás de su cuello. Silenciosamente suspiré de alivio cuando se acercaba a mí, sentándome en el pie de la cama. Él me miró por un momento, el silencio abundaba entre nosotros.
"¿Dónde está Niall?" Finalmente hablé, él resopló con regocijo haciendo que lo mirara.
"¿Te gustaría saberlo, perra desgraciada?" Fruncí el ceño, haciendo mi expresión clara para él de que ni siquiera estaba impresionada con su remarcación. Él continuaba sonriéndome, sus ojos viajando hasta las esposas en mis tobillos. Levantando una mano, trazó con su dedo ligeramente sobre mi piel expuesta, mi pierna contrayéndose por su toque. Él seguía sonriendo, molestándome.
"Responde mi jodida pregunta." Gruní, él se inclinó hacia mí tomando mis muñecas para empujarme cerca, su agarre era muy fuerte.
"Él nunca más volverá contigo, te sugiero que seas amable conmigo porque de otra manera, te haré sentir miserable." Susurró ásperamente en mi oído, pero seguía resistiéndome a mostrar miedo. Después de todo por lo que he pasado, no había mucho que me pudiera intimidar, y este chico ciertamente no era nada. Él notó que lo retaba con mi mirada y se inclinó hacia mi cara, a sólo unos centímetros de distancia.
"Por otra parte, te vas a quedar aquí para ser mi... calmante para el estrés." Comenzó a reducir la distancia entre nosotros e instructivamente hundí mis dientes en su nariz, haciéndolo retroceder por el dolor. Sosteniendo su nariz entre sus manos, me miró antes de dar un duro golpe con su mano a mi cara. Cerré mis ojos mientras mi mejilla ardía por la fuerza de su palma. Encajándome hacia atrás en la cama, presionó su cuerpo contra el mío susurrando en mi oído cuando yo me encogía debajo de él.
"¿Eso te dolió, perra? No quiero tener que lastimarte, eres una muy linda chica para follar." Me giré lo más que pude cuando él se inclinaba a mi rostro besando mi mejilla. Sus manos firmemente manteniendo las mías a cada uno de mis lados mientras intentaba besarme, me sacudí lo más que pude para evitarlo. Su enojo crecía por mi hostilidad y apretaba su agarre en mi muñeca derecha, haciéndome lloriquear cuando sentía el hueso a punto de zafarse.
Subió su otra mano y juntó las mías arriba de mi cabeza. Sonriendo, él deslizó su mano libre por mis costillas y cintura, acercándose al elástico de mis shorts. Abrí mis ojos para verlo bajar mis shorts mientras me miraba y comenzaba a bajar el cierre de su pantalón.
"¡Estúpido bastardo, aléjate de mí!" Comencé a gritar pero él reía, rozaba su miembro contra mi entrada antes de golpear con fuerza dentro. La fricción y el calor que salía de él era inaguantable sobre mis muslos y cuerpo. Contuve mis gritos y cerré mis ojos con fuerza mientras continuaba, los movimientos rápidos aflojaban mis vendajes. El material de las gasas se sentía como una lija sobre la piel sanando, rasgando la piel y reabriendo los cortes.
El blanco y caliente líquido resbalaba por mis piernas cuando salió de mí, pequeñas perlas de sangre recorriendo mis vendajes. Con una mirada presumida, se puso de nuevo su pantalón antes de salir y cerrar la puerta. Me giré y llevé mis brazos alrededor de mi cabeza, sollozando en silencio. Unos minutos después él apareció de nuevo en la habitación, abrió las esposas de mis tobillos e inmediatamente abracé mis rodillas. Lo escuché reír mientras acariciaba con su dedo mi brazo, me tensé por su toque.
"Sólo voy a dejar que te vayas a limpiar para la próxima vez." Murmuró antes de irse otra vez. Caí en la cama por un momento, mis ojos vidriosos y mi cabeza punzando de adrenalina. Después de un rato más, finalmente él me forzó para levantarme, deteniéndome al final de la cama. Mis piernas eran débiles e incapaces de sostenerme. Cojeé hasta llegar al baño a un lado de la cama, encendiendo el grifo de la tina para un baño.
Me quedé parada contra el azulejo más de lo necesario, dejando que el agua corriera sobre mí, la sangre corría por el desagüe en pequeños tramos. Finalmente me paré saliendo de ahí, envolví mi cuerpo con una toalla intentando encontrar algo para vestirme. Cuando abrí la puerta para regresar a la habitación, él estaba esperándome con una mirada perversa en su rostro. No dije nada, mi mirada era como una puñalada para él mientras apretaba mi toalla.
"¿Sintiéndote mejor?" Preguntó, sin interés o preocupación. Fruncí el ceño y miré a otro lado.
"Jódete." Murmuré antes de pasar cerca de él, esperando que me agarrara. Sorpresivamente, él me dejó caminar hasta la cama para sentarme en la orilla, mis ojos seguían escaneando alguna pista de ropa. Su disimulada risa rompió mi atención cuando llamaba a alguien para que entrara. Otro miembro de 13 apareció lanzándome un vestido. Mi mirada malhumorada lo atrajo a pararse a lado mío, con sus manos dobladas en puños.
"¿Quieres que me ponga esto?" Pregunté, mis cejas levantándose con duda mientras sostenía la delgada tela entre mis dedos. Él se inclinó y me miró a los ojos, pude ver destellos dorados en su iris.
"Puedes vestir eso o la toalla. Si vas a ser mía, necesito un acceso fácil." Mofé hacia él y respondió golpeando mi otra mejilla muy duro, dejando otra quemazón sobre mi piel. Sostuve mi cara con mis manos mientras lo escuchaba hablar.
"Yo cuidaría tu comportamiento, porque ambos 13 y Diamond han puesto varias recompensas por tu cuerpo, vivo o muerto." Dijo cuándo giré mi cara, su ceño fruncido y su voz tensa. Mantuve mi compostura para evitar que me golpeara de nuevo, pero no pude aguantar más mi boca porque mi mente se aceleraba con muchas preguntas.
"¿Por qué me mantienes viva, entonces?" Dije suavemente, él sonrió alejándose un poco caminando por la habitación. Respondió con los brazos cruzados sobre su pecho.
"Hay un grupo entre nosotros que quiere muerto a Alan. Creemos que toda esta tradición de parejas y esas cosas son una mierda, así que lo vamos a derribar. Estamos comenzando con Niall, y es ahí donde tú apareces." Estaba en silencio mientras esperaba a que terminara. "Vas a ser el cebo para conseguir que los matemos."
Miré lejos sin ayuda, tratando de organizar mis pensamientos sobre como librarme o a Niall fuera de esto. El hombre salió de la habitación, dejándome para decidir como quería seguir con esto. Una gran parte de mí tenía el presentimiento desde el estómago de que podía escapar de alguna manera y regresar a 13 y con Niall. Pero había una duda persistente en mi mente. ¿Qué pasa si no puedo escapar de esto?.
Mi cuerpo temblaba, rompiendo mis pensamientos cuando me percaté de que seguía sosteniendo ese vestido en mis manos. Desganadamente tiré la toalla para deshacer la curva que hacía sobre mí, la suave tela besando mi piel. Me acomodé en la cama, envolviéndome en las sabanas y cerrando mis ojos mientras intentaba sacar todo esto de mi mente.
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13 Niall Horan (Español)
FanfictionKat Toledara, es una stripper/bailarina que vive en el centro de Dublin el cual es también territorio de 13, una mafia mortal. Ella llama la atención del hijo del jefe, Niall Horan, que vive una vida de drogas, delincuencia y crimen siguiendo los pa...
