Capítulo 11

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Sin saber a dónde íbamos y sintiéndome entumecida después de la muerte de esa mujer, incliné mi cabeza en la ventana mientras él conducía. Eventualmente dejé que mis ojos se cerraran y trataba de no concentrarme en el ruido de la calle. Después de lo que yo sentí como un par de horas, finalmente nos detuvimos frente a un gran billar del centro. Solo había un auto, y parecía no haber luces encendidas en el bar cuando salimos del auto. Miré de nuevo al hombre pero mantenía su vista al frente mientras caminábamos hasta la puerta. Lo seguí, confiando en que él me estaba llevando directamente con Niall y no con Zayn.

Estando adentro no había muchas luces encendidas, y sólo se escuchaba el sonido de los palos chocando con las bolas de billar. Mientras caminábamos, muchas de las paredes estaban rodeadas por miembros de 13, la mayoría deteniéndose para mirarnos. Para el momento en que alcanzamos el otro lado del lugar, hubo un profundo silencio, todos nos miraban excepto por uno.

Su espalda se giró, pude ver el humo salir de su boca mientras sostenía un cigarro en ella. Vistiendo una chaqueta negra de piel y unos jeans obscuros, su silueta se paró por encima de los otros para mirarnos directo a nosotros. Sus hermosos ojos azules perforando los míos mientras mi ceño se convertía en shock. Inclinándose para verme completamente, pude ver por su camisa medio abierta que aún tenía la herida de bala, pero el collar que usaba se había ido.

Tirando su cigarro lejos, ladeó su cabeza y los otros alrededor de nosotros se retiraron para el otro lado del lugar. Ellos seguían observándome cuando yo rompí el contacto visual con él. Una sonrisa traviesa se formó en su rostro mientras seguía enfocado en mí, no estaba de humor para soportar sus niñerías.

"Eres una perra suertuda por haber sobrevivido." Dijo en voz baja, lentamente inclinándose hacia mí. Pude ver lo blanco de sus ojos tornándose rojo alrededor de sus círculos azules, su aliento olía a whisky. Bajé mi cabeza cuando intentó besarme, sólo alcanzando mi mejilla. Riendo suavemente en mi mandíbula, Niall continuó para besarme, haciéndome temblar pero me resistí y lo empujé.

"Hay alguien que quiere matarte." Dije, él rodó los ojos mientras se inclinaba en la mesa, posicionando el palo de billar. Él parecía estar altamente intoxicado o drogado porque mantenía esa estúpida sonrisita en su rostro.

"Dime algo nuevo. Siempre hay alguien que quiere matarme." Él se veía aburrido conmigo en donde él estaba, como si nada lo interrumpiera. Me enojé por su falta de cuidado, bajé mi voz tratando de que los demás no escucharan.

"¿Acaso alguna vez te preocupa algo? Dios, eres un jodido idiota." Mi comentario pareció encenderlo, la sonrisa en su rostro se convirtió en un gesto. Sin decir nada tomó mi muñeca guiándome hasta un baño, empujándome dentro y cerrando la puerta. Azotándome alrededor me tomó por los hombros y me presionó contra el espejo. Exhalé cuando el frío cristal estremecía mi piel y su agarre aplastando mi brazo.

"Mírate, sin ayuda ahora. No quiero escuchar otra remarcación inteligente salir de tu boca. ¿Me escuchaste, puta?" Susurró en mi oído mientras deslizaba su mano hasta mis jeans, sintiendo por encima de mis bragas. Intenté contener el hecho de que él aún me quería y continué viéndolo con expresión molesta. Él me dedicó una sonrisa pervertida antes de usar ambas manos para desabrochar mis jeans, deslizándolos hasta mis tobillos.

Antes de que pudiera decir o hacer algo para retarlo, me levantó hasta el lavabo y juntó mis caderas en la pared mientras se agachaba. Tiró mis bragas hacia abajo y deslizó su lengua por mis pliegues, haciéndome gemir y arquear mi espalda. Sonriendo, forzaba mis muslos para abrirlos y ligeramente los besó, enloqueciéndome mientras yo sólo mordía mi labio para evitar que alguien escuchara.

Lo escuché soltar una risita antes de atacar mi clítoris, succionando y girando su lengua dentro, su cálida y húmeda lengua era inaguantable. Gemí fuerte y puse mis dedos entre su cabello cuando deslizó dos dedos dentro. Sin contenerlo más, exhalé fuertemente de placer, mi cuerpo temblaba por la estimulación mientras doblaba sus dedos contra mi punto débil, con movimientos más rápidos cada vez. Unos segundos después, no pude soportarlo más, su lengua seguía explorando cada parte de mi abertura y me tenía al borde.

13 Niall Horan (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora