Capitulo once : lo que tengo que decirte

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Me quede inmóvil observándolo, tocaba de forma tan fácil el violín que parecía mas simple que respirar, cambiaba su peso en sus piernas y se movía al mismo tiempo que movía su brazo con el arco. Cuando termino la balada, dejo sus brazos colgando como si estuvieran muertos, y su mano apretaba con fuerza el violín. Al girarse y verme a mi plantada a unos pasos de el, sus ojos se abrieron como platos y se quedo inmóvil, luego pestaño seguidamente y carraspeo para romper un nudo en su garganta.

-No tienes que estar aquí, menos a esta hora- camino hasta pasar por mi lado y freno su paso cuando quedamos hombro con hombro- y menos, a solas... conmigo- lo mire de reojo, clave mi vista en sus ojos al ver que el también me miraba de reojo, ninguno de los dos giraba el rostro, nos mirábamos con fiereza, algo me decía que acabo de descubrir algún talento sumamente secreto.

- Desde cuando te interesan si estamos a solas- gire mi rostro para que mi mentón quedara sobre el hombro, luego gire mi cuerpo para que quedara enfrente de el, en ningún momento nuestras mirada se desconectaron.

- A mi no me interesa- imito mi movimiento- pero a tu padre si-

- No lo llames así- interrumpí con voz fría.

- Déjame terminar- inclino su rostro sobre su hombro izquierdo y achico sus ojos- el no quiere que hables con ningún hombre estando a solas- dio un paso hacia mi- no importa que sea uno de los mas grandes piratas sigue teniendo esa mentalidad sobre las relaciones entre hombres y mujeres- suspira y en su rostro aparece una media sonrisa-anticuado- otro paso, esta vez esta tan cerca que nuestros pechos se rozan cuando respiramos y tengo que levantar la mirada para poder ver sus ojos- aunque-chasquea la lengua y acerca su rostro al mío, nuestros alientos se mezclan y ambos miramos los labios del otro- yo, claramente he echo mas que hablar contigo cuando estábamos a solas- gira su rostro y sigue su camino a la casa.

Pasaron unos segundos antes de que decidí volver a intentar dormir, camine con pasos pequeños, subí las escaleras con pasos suaves, abrí y cerré la puerta de mi actual habitación con insípidos empujones. Me desplome sobre el mullido colchón. Y para mi sorpresa pude dormir bien, ya que el hermoso sonido del violín se repetía en mi mente una y otra vez.

El golpeteo en la puerta hizo que abriera los ojos, levante mi torso con pesadez y mire hacia la puerta que impidió que mi sueño siguiera estable, bostece un pase y las tres muchachas entraron. Como reflejo me tire a la cama y me tape hasta por enzima de la cabeza.

-Señorita Sakura, tiene que levantarse- hablo Mitsuri mientras sentía su delicada mano en mi brazo sacudirme, suspiro al ver que la ignore.

Se hizo un leve silencio luego sentí dos manos una en mi hombro y otra en mi cintura luego el zarandeo vino mas fuerte, supuse que era Ino porque empezó a gritar despierta, despierta, despierta en mis oídos .

- Voy traer unos vestidos y a llamarlos para que despierten a la mocosa- escuche que la voz de Sara era pesada y fastidiada, el reproche de Mitsuri por referirse a mi de esa forma, pero su queja quedo en el aire cuando el estruendoso portazo de Sara indico que abandono la pieza con muy mal humor.

Paso un largo momento hasta que se escucho la puerta abierta y varios pasos entrar por ella, entre ellos los estruendosos de Sara. De un momento a otro las telas que me tapaban terminaron en el piso, mire hacia mis pies y vi la cara sonriente de Karin, luego gire mi rostro hacia mi costado, la sonrisa divertida y puntiaguda de Suigetsu fue lo ultimo que vi antes de que me alzara en brazos y me ponga sobre su hombro.

-Suéltame idiota-le grite lo mas fuerte que puede mientras me guiaba ala tocador-

-Señorita por favor cuide de su vocabulario- me dijo Mitsuri detrás de mi, mientras hacia la cama con la ayuda de Sara.

Corazon Salvaje //sasusaku//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora