Capítulo dos: La despedida

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Estaba frente a nosotros. Espada en mano. Y de un momento a otro esta se clavo en el brazo de mi esposo, lo clavo en un costado, en las costillas, al menos no es un lugar vital. Me tape la boca para oprimir un grito de terror, el cayo de rodillas, para luego ponerse en posición fetal en el suelo. Me arrodille junto a él y lo zarandee para hacer que abra los ojos.

—Naruto —dije en voz muy alta, casi gritando —, abre los ojos por favor no los cierres, por favor Naruto, abre los ojos —En este momento ya no pude omitir el llanto, tenia miedo de perderlo.

—Sakura —Tartamudeo, hablando tan bajo que apenas puede escucharlo.

—Naruto —pronunció la persona que hirió a mi prometido —, eso te pasa por robar a mi chica usuratonkachi, Karin.

—Ya voy Sasuke —Una muchacha pelirroja con anteojos me tomó con fuerza de los brazos y me intento levantar, pero yo forcejeaba.

—Déjame, Naruto —grité lo mas fuerte que pude y la muchacha me soltó.

—Maldita zorra —masculló la pelirroja—. Capitán —ronroneó al portador de los cabellos azabaches—, agarra la basura que viniste a buscar.

—Hmp —el Capitán de esos idiotas se acerco a mi con una sonrisa torcida, se agacho y me tomo de la cintura, empujándome a su espalda, así quedé sobre su hombro. Le pegué en la espalada y lo pateé numerosas veces en el pecho, pero a él le dio igual y comenzó a caminar hacia la salida.

Al llegar a la puerta me di cuenta de que el salón todo estaba destrozado, algunos invitados estaban en el suelo, muchas muchachas lloraban del terror. Pero lo que mas resaltaba era que ninguna de esas personas llevaba las joyas que al principio de la fiesta mostraban orgullosas. Cada vez me alejaban mas de Naruto que estiraba el brazo poseedor de la herida hacia mi dirección, esa imagen me partía el alma. Naruto tenia los ojos llorosos, me miraba con suplica y le devolví la misma mirada mientras estiraba mi brazo y grité su nombre con anhelo de querer estar a su lado. Ni un segundo pasó cuando me tiro sobre un caballo y se subió él detrás de mí. Me rodeo con sus brazos y sus piernas se pusieron a los lados de las mías. No me podía mover porque sino me caería del caballo que ya estaba corriendo, empecé a gritarle cosas al muchacho que me estaba raptando.

—Quédate quieta, molesta —gruñó enojado.

—No, no voy a dejar que me lleves —No piensaba dejar a Naruto allí.

Llegamos a al puerto y su majestuoso navío casi no se diferenciaba de la oscura noche. El idiota me bajo del caballo muy bruscamente, me tomo del antebrazo y prácticamente me estaba arrastrando para llegar a la pequeña rampa que permitía subir a su nave. En consecuencia me caí.

—Si serás torpe —alcance a oír.

Me tomo otra vez sobre su hombro y me llevo tal cual bolsa de papas. Al llegar a bordo, no me bajo y siguió caminando hasta su camarote. El camarote era amplio y de colores oscuros. Estaba lleno de libros papeles y mapas, también tenía un escritorio y una cama de madera oscura. Pero lo que mas resaltaban eran unos tres ventanales que daban la vista al mar nocturno.

Cerró la puerta y se acerco a su escritorio, me deslizo sobre su hombro para así quedar sentada sobre el escritorio. No duro un segundo cuando el Capitán me acostó sobre la oscura madera poniéndose sobre mí. Ya estoy pensando que es la persona más rápida del mundo. Tomo mis muñecas y las ato.

—Quédate quieta y no gritas, ni chilles, ni nada —me habló muy severamente.

Se bajo del escritorio y me tomo en sus brazos, camino un poco hasta tirarme a la cama. Cuando iba a reprocharle por ser bruto, salió disparado del camarote.

—Alcen velas, prepárense para zarpar —Los gritos de el azabache no tardaron en ser escuchados—. Cuando vean las luces y oigan a los caballos del Uzumaki zarparemos.

Como no entraba, me levante y me acerque al escritorio. Pude ver mapas con referencias y algunos puntos y trayectos marcados. Pero entro un hombre de pelo naranja y de torso de gran tamaño.

—Señorita Sakura, soy Juugo —pareceía bastante respetuoso—. Por favor, acompáñeme, la llevare junto al Capitán.

—No, aléjese de mi.

—Se lo estoy pidiendo de buena manera, así que...

—Que no quiero ir con ese idiota.

—No vuelva a insultar a nuestro Capitán —Estaba perdiendo la paciencia.

—Yo digo lo que se me da la gana.

Suspiró y cerró sus ojos anaranjados. Al abrirlos eran completamente negros. En un abrir y cerrar de ojos me tenia colgando en el aire con su mano encerrando mi cuello.

—Te dije que te callaras —Su voz sonó como si dos personas, de voz ronca, hablaran al mismo tiempo, y luego me soltó, caí al piso sin aire en mis pulmones—. Levántate y camina —Ya volvía a sonar normal.

Me levante templando y cundo Juugo empezó a caminar tome una distancia prudente y camine. Me guío fuera del camarote, hasta llegar a la popa [1], junto a la persona que tanto se respetaba en este barco.

—Mira —señaló hacia el pueblo—, ya viene tu prometido por ti.

Pude divisar unos caballos llegar al muelle, pero no me di cuenta que el barco estaba en movimiento. Espera... ¿cómo puede el barco moverse, sino hay viento? Pude ver a Naruto bajar y correr por el muelle.

—Despídete.

—Naruto. ¡Naruto! —grité con lagrimas en los ojos inclinándome hacia el pequeño abismo que guiaba hacia el mar.

Pero algo en el muelle me llamo mas la atención, mi madre estaba parada en el nacimiento del muelle con una sonrisa de alegría, parecía de alguna manera feliz por mí, y una lágrima iluminado broto de su ojo izquierdo. Levantó el brazo en forma de saludo y yo no pude evitar devolvérselo, entones un grito me desgarro el corazón.

— ¡Sakura! ¡No te vallas! ¡Te amo! —Naruto luego de gritar estas palabras calló rendido en el final del muelle, rendido por no poder alcanzar el barco en el que me encontraba.

[1] Es la parte trasera de una nave.


Corazon Salvaje //sasusaku//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora