Capitulo cinco

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Abrí mis ojos lentamente, tarde en reconocer que estaba en el camarote del Uchiha. Me encontraba acostada en la cómoda y mullida cama, intente levantarme pero un dolor increíble invadió mi cadera y se me escapo un gemido de dolor. Casi al instante apareció Konan a mi lado.

-Tranquila, no debes moverte- me hablo preocupada- me alegra que despertaras- termino la frase regalándome una sonrisa, la cual intente devolver- vuelve a descansar.

Me sentía cansada y los ojos me pesaban así que, lo mejor era descansar, estaba cayendo dormida cuando un estruendo me sobresalto. Al abrir los ojos comprobé que era Sasuke el cual abrió la puerta con más fuerza de la normal. Con la ayuda de Konan me senté, la mirada de Sasuke se conectó a la mía, me miro de forma cansada y aliviada. Tenía unas horribles manchas en los ojos, algunos rasguños en la cara, la ropa rota y con unas pequeñas manchas de sangre esparcidas. Soltó un suspiro de alivio y me regalo una pequeña sonrisa sin mostrar los dientes y se acercó a mí.

-Qué alivio- me sorprendí ante su acción de acunarme las mejillas con sus manos-, estas bien- termino la frase con un beso en mi frente, me quede atónita ante ese repentino beso, después de unos segundos se alejó de mi - voy a matarlo- dijo lo más bajo que su voz le permitió pero yo logre escucharlo.

-¿Que sucedió?- dije en con un hilo de voz.

-El Comodoro Uzumaki nos atacó, para matarnos a cada uno abordo de este barco, y más que a nadie quería matarte a ti- levante la mirada hacia el- espero que no le sigas teniendo tanto afecto a esa persona que te quería ver inerte flotando en el mar- su voz era suave pero sin duda sus palabras no lo eran.

Intente pararme pero mi cadera dolía como mil demonios, pero igual y tragándome las lágrimas me levante.

-No me respondiste ¿qué sucedió?

- Murieron alrededor de diez de mis hombres y veinte de ellos, y el desgraciado de Naruto sigue en pie - dijo con un deje de tristeza.

Avance tres pasos pero una puntada me ataco y antes de caer al piso Sasuke me fue a socorrer y me tomo de los codos. Le dio una mirada a Konan que inmediatamente abandono la habitación, cuando se escuchó el ruido de la puerta cerrase el clavo la mirada en mi herida, sus ojos se abrieron de forma descomunal, por lo cual gire la mirada hacia allí también. Pude ver que una mancha carmín ocupaba todo el espacio de mi lado derecho de mi cadera, se me escapo un jadeo al ver tanta sangre.

-Desnúdate- me pidió de forma ruda

-No, ningún hombre me vio de esa forma y no voy a dejar que tú seas el primero- le reproche.

-Ahora- me iba a volver a quejar pero me interrumpió- por favor- me suplico, sabía que alguna forma u otra terminaría desnuda frente a él pero al final cedí y otra vez me trague mis lágrimas, me quite el camisón y me tape como pude mis partes íntimas. Lo único que tenía era una tela manchada de sangre que serbia como vendaje- siéntate- no me negué y lo obedecí. El me quito el vendaje y lo tiro a un costado, busco algo en la sala, volvió hacia mí con un pequeño trapo un jarrón con agua y otras telas de vendaje. Me limpio la sangre de la herida, luego puso un pedazo de tela doblada sobre la herida y enredo el vendaje sobre la cintura mientras hacia presión para que la tela no se corriera. Después de terminar el me paso una camisa azul que me llegaba a mitad de muslo. Me la puse rápidamente, no sin antes asegurarme de que él no me estuviera viendo.

-Entonces... ¿Qué va a pasar?- hable antes de que un silencio incomodo se creara en la habitación.

-Seguiremos rumbo a nuestro destino-contesto sereno mientras se dejaba caer sobre la silla de su desordenado escritorio.

Corazon Salvaje //sasusaku//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora