Para cuando regresamos a casa, yo estaba sola. Matthieu se había ido y Ethan no me hablaba más, todos creían que yo era una zorra maldita.
Cuando llegué, me encontré con que mi padre que ya estaba en casa.
-¿Papá?¿Qué haces aquí? Se suponía que no regresarías todavía.-Entonces me di cuenta de que mi padre estaba molesto.
-Regresé antes, me sentí mal por no estar contigo en tu cumpleaños. Pero ya veo que te divertías.-Logré ver lo que tenía en la mano. Mierda.
-No es lo que parece.-Le dije, tratando de calmarlo un poco.
-¿Que no es lo que parece? Entonces dime que es. Explícame qué hacías en ropa interior en la casa del vecino, y qué hacías con Matthieu en ese hotel. No debí darte permiso de ir a ese viaje, y mucho menos confiar en ti dejándote sola.-Alguien le había mostrado a mi padre las fotografías.
-¿Amber te dio esas fotos?
-¡¿Qué importa quién me las dio?!-Él comenzó a gritarme.-¿Qué no te das cuenta de lo que has hecho? Traicionaste mi confianza, la confianza de tu padre. Pudiste haber quedado embarazada April, ¿Si quiera pensaste en eso?
-¡Lo siento!
-Un lo siento no es suficiente. Yo nunca he hecho esto, pero estás castigada April. No saldrás a menos que sea a la escuela o a menos que yo te lleve. Y a esta casa no entra ningún muchacho. Se acabaron tus privilegios, y a partir de ahora evitaré viajar para tenerte vigilada.
Decidí irme a mi cuarto por mi cuenta, papá tenía razón. Cumplí con mi castigo y no salí en un buen tiempo. Pero Ethan seguía sin dirigirme la palabra.
-Al fin todo el mundo sabe que eras una perra April .-Amber abrió su hocico.
-Déjala.-Thomas se paró entre Amber y yo.
-¿Ahora la vas a defender? April, ya deja de prostituirte, Thomas es el único que te paga. -Me harté de los comentarios de Amber y decidí hacer algo.
-Aquí la única que se prostituye eres tú Amber -Entonces, le di un buen puñetazo en la cara.
-¡April!-El profesor de Matemáticas estaba cerca cuando golpeé a Amber.
-Quiero que vengas conmigo a la oficina.
Me llevaron a mi sola a la oficina y Amber se fue a su casa. El director me dio una larguísima charla sobre la violencia y llamó a mi padre.
-¿Primero lo del vecino, luego lo de Matthieu, y ahora golpeas chicas? ¿Qué te sucede?-Papá estaba aún más molesto.
-No sabes lo que me dijo ella.-Traté de defenderme a mi misma.
-¡No importa lo que te haya dicho! ¿No te enseñé a no resolver las cosas así? Estos días parece como que se te olvidó todo lo que te he enseñado. Te inscribí en un curso de control de ira y a otro de educación sexual.
-¿Qué? ¿Me metiste en dos malditos cursos?-Grité.
-No me hables así, ¿Ves cómo necesitas el curso de control de la ira? Y por lo que has hecho últimamente, también necesitas el curso de educación sexual para que aprendas a controlar tus emociones y deseos carnales.
-¿Deseos carnales?-¿Si quiera me vas a decir donde son los benditos cursos?-Me tranquilicé.
-En la correccional.
-¡¿Correccional?! ¿Me metiste en una correccional?-Grité, de nuevo.
-Ahí también dan cursos especiales de prevención.-Dios mío...-Suspiré.
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Enamorate decían... Será lindo decían...
Roman pour Adolescents-April, tengo una idea. -Dime-Le contesté. -¿Y si decimos que yo soy tu chico? Su respuesta me dejó anonadada. Al ver que no reaccionaba, el siguio platicando. -Solo hay que verle el lado positivo, le dijiste a Matthieu que tu novio se llama...
