Capítulo 121: Pesadilla

193 21 4
                                    

  ¿No les gusta cuando todo está yendo de maravilla y después todo toma giros inesperadamente dramáticos? Espero que sí, porque de lo contrario la pasarán un poco mal XD Si ya saben cómo soy con mis historias, ¿para qué me leen? LOL ¡Besos y abrazos para todas mis sensuales lectoras, nos estaremos leyendo en la siguiente actualización! 

*-*-*-*

Le costaba creer el número de cosas que podrían encontrarse resguardadas dentro de aquel armario, justamente en esa zona donde deberían de depositarse todo el calzado. ¿Es que era acaso una clase de acumuladora compulsiva o era que en cierto modo le costaba desprenderse de todo ello sin importar lo mucho que se esforzara para ello? De momento lo único de lo que estaba consciente era que tenía curiosidad de lo que una de esas cajas poseía y el hecho de que ella no permitiera que la abriera le motivaba más a mirar en su interior.

—¿Desde cuándo hace que no limpias esto, eh? —cuestionaba Aomine al tiempo que apilaba tres pesadas cajas cerca de la salida del departamento junto a otro mundo de cachivaches.

—No lo sé en realidad —habló desde su habitación—. Pero ya va siendo hora de que me deshaga de todo esto. La gran mayoría son libros y apuntes de la secundaria y prepa —le hizo saber.

—¿Y qué se supone que guardas allí? —ya se encontraba de pie a la entrada del cuarto de la francesa, mirando con atención la sospechosa caja.

—¿Realmente quieres saber? —su tono era tan serio que el moreno imagino que lo que estaba allí era policialmente cuestionable.

—Deja de usar ese tonito y solamente dime qué hay dentro.

—La mano disecada de una persona —habló tan fríamente que al peli azul se le erizó por completo la espalda—. Por supuesto que no, Daiki —sonrió despreocupadamente—. Son regalos de mis ex parejas —eso tampoco le puso buen gesto al moreno. Eso era igualmente malo. ¿Quién guardaba ese tipo de cosas?

—Ummm...—no había necesidad de que dijera nada, no cuando su mirada caladora lo decía todo.

—Pero ya me voy a deshacer de ella, así que quita ese gesto de pocos amigos —ya había cargado la caja entre sus manos. Lo mejor era que el moreno no observara su contenido, porque era particularmente bochornoso.

—Más te vale —se la sentenció.

—Espero que sigas mis buenos pasos, Daiki Aomine —le mencionó apaciblemente, pero estaba claro que era una amenaza.

—La mitad de mi guardarropa quedaría vacío —mencionó ladinamente.

—Hay muy buenas ofertas en las tiendas departamentales —le notificó—. Y nunca está de más comprar ropa nueva, ¿no crees? —esa sonrisa encantadora engañaba a todos sus fans pero no a Daiki; él ya se tenía bien medida a esa mujer.

—Chantajista.

—Yo no he hecho nada por el estilo —agregó. Ya todo se encontraba puesto en un mismo sitio para ser bajado hasta el área donde todos los inquilinos ponían la basura para que fuera recogida al día siguiente.

—¿Este fin de semana saldrás, no es así? —mientras ella le abría la puerta, él se encargaba de llevar todo aquel mundo de cajas. No cabía duda de que era útil tener a alguien fuerte capaz de lidiar con las cosas pesadas.

—Tengo que ir a Kioto para una sesión fotográfica en conjunto. Por lo que no regresaré hasta el domingo por la noche —suspiró con cansancio. Ni siquiera había modelado nada y ya estaba cansada.

—Mmm...Nada de besos, ¿entendiste? —se detuvieron en cuanto llegaron a la zona establecida para la basura de todo el edificio.

—Ya le he dicho a Maeko que ese tipo de escenas están rotundamente prohibidas. Después de lo ocurrido con Kise lo menos que quiero es que algo como eso se repita nuevamente. De manera que no hay problema. Por cierto, ¿has pensado en lo que te mencioné?

P.D. I Love UDonde viven las historias. Descúbrelo ahora