Capítulo 126: La distancia que nos separa

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  Sí, damas, sigo viva, aunque lo duden. Sé que no tengo excusas para haberme desaparecido por tanto tiempo, pero a veces pasan esta clase de cosas. Y aunque el capítulo de retorno sea corto, prometo que se vendrán cosas mejores 😃 Gracias por leerme y esperarme, mi oscuro corazón se los agradece. 

*-*-*-*

No necesitaba que continuara con aquel relato. Porque mejor que nadie sabía de qué manera se desarrolló aquel noviazgo; podía deducir los detalles si recordaba las charlas que tuvo con Axelle sobre él o la manera en que se comportaba y expresaba de su persona. Y aunque la curiosidad le mataba, no estaba de ánimos para controlar sus celos y envidia. Simple y llanamente prefería pasar de aquel tema y Kai se percató de ello.

—Eres más fácil de leer que un libro abierto —agregaba con burla el blondo. Y es que hasta le dedicaba una de esas sonrisas que siempre lo sacaban de quicio.

—Sabes que sólo te soporto porque la has ayudado.

—Supongo que conforme crezcas irás dejando de ser tan posesivo —podría pasar, podría no suceder. Solamente el tiempo lo diría—. O posiblemente te pongas peor.

—Cállate y ponte a hacer lo que te corresponde —demandó, torciendo el entrecejo.

—Es que mi deber consiste en guiarte para que prepares un espléndido platillo.

—Pues no veo que estés haciéndolo. Solamente te la pasas ahí paradote, bebiendo café enlatado.

—Cállate y haz lo que te digo.

—¡Que no me has dicho nada pedazo de idiota!

—¿Y bien? ¿Qué pensaste?

—¿Qué se supone que deba de pensar? -inquirió, viéndole fijamente. Pocas veces se le contemplaban tan serio como en ese momento-. No voy a echarme para atrás después de todo lo que ha pasado... Ni siquiera lo que ustedes vivieron hará que retroceda.

—¿Es tu manera poco sincera y evasiva de decirme que te has enamorado de ella? —tan calmado, tan astuto. Jamás se cansaría de poner en jaque al moreno.

—Cállate imbécil —el ligero sonrojo que inútilmente intentaba ocultarle al blondo respondía positivamente a su interrogante.

Qué hombre tan problemático te has buscado en esta ocasión, Axelle. Pero al menos ha dejado de lado su orgullo para aguantar todo mi hostigamiento —sonrió con discreción mientras se terminaba su fría bebida de café.

En el momento en que dejaron sus discusiones pudieron avanzar en el objetivo que los había reunido bajo el mismo techo. Y es que ver a Aomine Daiki meterse en la cocina era algo que no ocurría prácticamente nunca, por lo que el par de amigos de Axelle se tomaron las molestias de perpetuar todo el proceso vía vídeo sin que se diera cuenta o los asesinaría.

Y tras un par de horas y de esperar a que la enferma despertara, el resultado final se apreciaba claramente en el tazón que el moreno llevaba sobre una charola de madera.

—Está bien que te guste dormir, pero creo que te has excedido en esta ocasión —la blonda estaba un poco somnolienta, pero el olor de la comida reanimó sus sentidos—. Come antes de que se enfríe —en cuando se sentó, colocó todo sobre el regazo de la joven mientras él tomaba asiento a un costado de la cama.

—¿Realmente...preparaste esto? -aparentemente el consomé de pollo y verduras lucía impecable.

—Tsk...¿Por qué dudas de mi palabra, eh? -masculló bastante ofendido-. Aunque si estás algo insegura al respecto...Digamos que alguien me dijo cómo hacerlo -su tono era apenas audible. Aunque claro, no era para menos; no cuando había sido Kai el que le instruyó en la cocina.

P.D. I Love UDonde viven las historias. Descúbrelo ahora