Capítulo 9

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Me quedo sentada en el pasillo esperando a que timbren para la siguiente clase. Jude está sentado a mi lado lanzando su lápiz al aire y atrapándolo con una mano, con una sonrisa ladeada en su bello rostro, haciéndolo ver más bello. Me voltea a ver. Mierda, creo que se dio cuenta de que lo estaba viendo como una acosadora.

-Sé que soy guapo Cory, pero me desgastas con tu mirada. -Me guiña uno de sus sensuales ojos. Me limito a poner los ojos en blanco intentando disimular mi vergüenza por haber sido cachada, pero creo que mi sonrojo me delata.

-Es que te ves tan despreocupado de que nos hayan sacado de clase, además de que estaba pensando en lo descarado que fuiste al decirle eso al maestro. -Le digo entrecerrando los ojos.

-Él me preguntó si quería compartir algo con la clase y yo sólo le respondí lo que te dije. Cosa que, por cierto, lo decía muy, MUY en serio. -Me responde con su intensa mirada en mí, enfatizando el "Muy".

No entiendo qué es lo que ve en mí. Es decir, sé que no soy fea, pero hoy vi a muchas chicas demasiado guapas, un gran ejemplo de ello es Iona, con sus alucinantes ojos mieles y su sonrisa de comercial de pasta de dientes. Yo, por el contrario me siento normal, ordinaria, sin nada en especial o que me haga sobresalir de entre las demás. Pero bueno, cada quien ve el mundo a su manera. Y si Jude me encuentra atractiva bien por él. Pero si soy sincera conmigo misma, la verdad es que no puedo dejar de pensar en Lyden. Se comportó como un imbécil, sí. Pero yo me comporté como una fácil. Literalmente me metí dentro de sus pantalones sin siquiera conocerlo. Pero no me siento culpable completamente. Estaba borracha por el amor de Dios. Supongo que no soy la única que ha amanecido en la cama de un desconocido después de haber pasado la noche anterior en un bar bebiendo chupitos hasta más no poder.

-Hey, planeta Tierra llamando a Cory -Pestañeo para apartar mis pensamientos de la cabeza y poder ponerle atención a Jude que está sacudiendo su mano frente a mis ojos. -¿Hola? ¿Cory?

-Ah, sí. Lo siento, me perdí en mis pensamientos.

-Lo noté. -Me guiña un ojo. Este tipo realmente está bueno.

-¿Qué decías? -Le pregunto con una sonrisa tímida. Ensancha su sonrisa.

-Te decía que si vamos a dar la vuelta por la escuela, así te lo enseño y sirve que lo conozcas más.

-No lo sé -Le respondo dudosa. Tengo miedo de que nos vayan a mandar un reporte o algo.

-No te preocupes, no nos van a mandar reporte ni nada. Además nos queda el resto del módulo. O sea, bastante tiempo. ¿Qué dices? -Me pregunta. Lo medito unos segundos más. Creo que es una buena idea.

-Está bien, acepto. -Digo con una sonrisa.

Jude sonríe ampliamente. Repito, ¿cómo no le duelen los músculos de la cara?
Nos levantamos del suelo y me sacudo el trasero intentando quitar el polvo de ahí y Jude hace lo mismo con su pantalón. Una vez listos no encaminamos por el pasillo, (que es largo, cabe recalcar). Doblamos a la derecha y nos encontramos con una puerta de lo que supongo es el gimnasio. Jude abre la puerta y ¡Bingo! Sí es el gimnasio. Es un espacio grande. Tiene dos canastas, una en cada extremo y tiene unas gradas a un lado de la cancha. Se ve muy lujosa, pero claro, esta escuela es de puros ricos y adinerados. Salimos de ahí y me Jude me va enseñando las diferentes aulas. La de música, la de arte, el laboratorio, el comedor (que ya conocía) y un montón de aulas más. La verdad es que es una escuela muy bonita y moderna. Durante todo el trayecto recibimos muchas miradas por parte de los alumnos y una que otra de los maestros. Jude parecía, o no notarlas o no hacerles caso. Supongo que es la segunda opción.
La verdad es que me la pasé increíble al lado de Jude. Es un chico maravilloso y gracioso. Me hizo reír incontables veces con sus comentarios tontos y de doble sentido. Ahora nos encontramos en los escalones de la entrada esperando en silencio a que suene el timbre.

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