CAPITULO 10.

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Capítulo 10.

La puerta se abrió y por el espejo del baño pude ver a Caleb, el solo cerró la puerta con cerrojo y se acercó a mí sin dejar ir mi mirada. Coloco ambas manos a los lados de mi cuerpo, apoyándolas en los lavados, yo quede atrapada entre su cuerpo y los lavados, su respiración me hacía cosquillas en el cuello.

-¿Qué quieres?- Mi voz salió algo de la manera más fría posible.

-Saber qué fue lo que tú y mi hermano hablaron. En concreto-Su tono de voz sonó frio.-No confió en mocosas como tú.

Maldito imbécil con doble personalidad.

-Y yo no confió en idiotas como tú, pero, para tu información nada que te interese la verdad.-Su rostro se endureció. Su mano capto mi muñeca con dureza, para luego voltearme quedando cara a cara. Su rostro se acercó al mío y mi cuerpo reacciono a su cercanía, un hormigueo traicionero se instaló en mi estómago.

Dios que calor hace de repente. Mi cuerpo reaccionaba a la cercanía de él. Ansiaba sus labios, pero era solo como si mi cuerpo lo necesitara a él.

Que maldito traidor es mi cuerpo. Cuerpo malo es no se hace, tu no lo quieres.

El solo sonrió un poco, mientras acercaba más su rostro al mío, mi cuerpo había decidió hacer huelga y no mover por más que mi mente se lo ordenara. Una mano se posó en mi cadera y me acercó más a él, su mejilla se rozó con la mí, sentía ya solo respiración en mi oído, lo que causo que mi piel se erizara.

-Reaccionas a mí, Mi mate.-Su voz era una mezcla entre divertido y burlón.-Tu cuerpo reacciona a mí, pero, no sé si tu mente lo desea también.

Mi voz no salía, era sorprendente ver como mi cuerpo reaccionaba a él, era como si se entregara a él por voluntad propia.

-¡Suéltame!-Mi voz salió con dureza.

Puede que mi cuerpo lo quisiera a él, pero yo no.

-No.-Vi su intención de besarme, pero yo solo esquive.- ¿Puedes besar a mi hermano, pero no a mí?

Su voz era de resentimiento y de una forma fría.

-Eso a ti no interesa.-Le dije con dureza.

-Me interesa desde que me di cuenta que eres mi maldita mate.-Su voz era dura al igual que su agarre en mi muñeca y cadera.-No quiero verte con otros hombres. En especial con ese idiota que no se despega de ti.

-¿Qué? No eres mi dueño.-Le respondí mientras lo empujaba alejándolo de mi cuerpo.

-No. Pero si tú mate.

-Serás mi maldito mate, pero no mi dueño.-Su control se iba perdiendo y lo notaba.-Yo hago lo que quiero y ando con que quiero.

Era un idiota un maldito idiota.

Lo empuje lejos de mí, y me aleje lo más rápido posible de él. Cuando iba llegando a la puerta del baño su voz me detuvo.

-Esto no termina aquí.

Yo solo salí rápido del baño y volví a la cafetería dónde todo seguía normal.

Él podría ser lo que sea que signifique mate, pero yo no quería un dueño y él quería ser mi dueño.

El Amanecer De Los LycanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora