Rayitos dorados por aquí y por allá me despertaron de los brazos protectores del Dios. No hace falta decir que ha sido un sueño... Maravilloso.
El tren había parado y antes de bajar, me asegure de que todo se encontrara en orden.
Hacia una mañana templada, yo vestía un jersey negro más grande que mi talla y unos jeans negros rajados en las rodillas. Mi collar,Raer, mi arco y daga me acompañaban.
Cuando bajé el sol casi me deja ciega, casi dos o tres minutos después mi vista se acostumbró a la luz.
Caminé hacia el centro de la ciudad, se veía muy transitada y un recuerdo no gustoso me asaltó; mi visión. Yo caminando por esta ciudad y...
Entonces el olor a monstruo pestilente me abrumó, y lo vi, no tan lejos de mi se encontraba una furia. Como ya lo he dicho, para dioses y semidioses, es un ser totalmente horroroso. Para los mortales la "pobre ancianita que necesita que ayuden a cruzar de calle".
Me encondí en un callejón, la furia percató mi presencia y sonrió para volar hacia mi. Casi me da un infarto, como pude subí a la terraza del edificio y de allí tensé mi arco pero la ancianita había desaparecido.
Resople intranquila, gracias a la Antigua Grecia saqué mi daga y mi gire, sino ahora sería comida para monstruo.
La furia había volado hasta quedar detrás de mi, cuando me gire lance mi daga hacia ella y con toda mi mala suerte la esquivó. Entonces, toqué a Raer, un perfecto Rayo se formó en mi mano, la mire y penetre su pecho, esta explotó en una nube amarilla dejando un fuerte olor a azufre.Me senté en el suelo e intente calmarme, era imposible controlar la ganas de llorar.
Apolo: Bienvenida a NY, nena. --sonrió y estiró su mano hacia mi para que me levantara--. Lo único que te pido, es que no llores. Las princesas no lloran porque se les cae la corona... ¿Era algo así, no?
Esa estupidez hizo que yo estallara en risas casi tímidas y él me abrazó.
Apolo: Sé que será duro pero eres fuerte y tienes al Dios más guapo de tu lado. --sonrió coquetamente--. No sólo a mi, sino que hay muchos más. Tienes que saber que no te encuentras sola.
Noe: Yo...sólo...quiero decir...esto es...increíble... Sólo...gracias. --digo al fin después de tartamudear y ponerme roja--.
Apolo: Para eso están los hermanoss --dijo haciendo enfasis en el "hermanos"--. Cuidate.
Dicho esto desapareció en un destello dorado, si en este momento me dijeran que harían realidad uno de mis deseos, yo les respondería "deseo ser un simple mortal".
Caminé pensando en que grande era NY y que bonita se veía.
Algo en especial me congeló el corazón e hizo que parpadeara muchas veces para comprender si era cierto.
Un chico de casi mi edad, -y me refiero a los 300 años- con el mismo cabello castaño, ya rizado por lo largo y de facciones duras con ojos azules se hallaba a unos 5 metros de mi, me sonreía con maldad y hasta amargura podría decirse.
Yo sabía de quien se trataba. Era Noah, mi hermano...gemelo.
Él a diferencia de mi, no había tenido ninguna virtud regalada al nacer y eso siempre le molestó. Si Noah estaba aquí era por algo.
Noah: Hermanita querida, tanto tiempo sin vernos, ¿me extrañaste?
Noe: Es muy obvio que no. --gruñi--.
Noah: Buen día para ti, también.
Noe: ¿Qué quieres?
Noah: Divertirme... Vengarme...Como quieras llamarlo.
Noe: ¿Vengarte? ¿De que hablas?
Noah: De una nueva Era de oro. --sonrió desapareciendo--.
Sentí como en mi interior crecía, frustración, dolor y amargura.
Caminé unos metros más y me senté con un resoplido a almorzar. Tengo muchas cosas en que pensar, ¿Qué se suponía que haría ahora? ¿Buscar a Noah? ¿Será él mi misión?
Después de comer, junte mis cosas pero no me levante y me quede contemplando la pared que tenía enfrente totalmente sumida en mis más profundos pensamientos.
Una voz que yo anhelaba escuchar, una voz armoniosa y grave me preguntó;
Nico: ¿Puedo hacerte compañía?
No me sobresalte, estaba muy feliz de verlo...escucharlo, tenerlo cerca.
Noe: Sería todo un placer --sonrei--. ¿Almorzaste?
Él se deslizó por la pared hasta sentarse en el suelo y me miro entre divertido-serio. Yo sabía que no podía darle nada de comer, a menos que un par de dracmas y que él buscase algún lugar de comidas.
Nico: --sonrió de lado--. Sí, un emparedado.
Noe: Nico, ¿Cómo me encontraste? Y ¿Qué haces en NY?
Nico: --largo todo el aire contenido en sus pulmones y hablo rápidamente en un tono bajo--. Te he estado siguiendo.
Noe: Mmm, ¿Qué?
Nico: Te seguí.
No pude salir de mi asombro. Él me había estado siguiendo desde que había salido del Campamento. Pero, ¿Cuál sería la causa?. Además él estaba enfadado conmigo.
Nico: No pienses mal, por favor, me lo pidió Maryo. No quería que te pasara nada.
Noe: Puedo cuidarme sola, aunque eso no es todo. No sólo te mandó Maryo. --levante una ceja--. Pero me alegra que alguien me acompañe, quiero decir, tienen que cuidarme. Y... Nico, ¿Podrías disculparme por lo que pasó en mi cabaña?.
Nico me dio una sonrisa timida asintiendo y yo casi muero derretida.
Nico: Princesa del Rayo, ¿Usted esta lista para seguir con, ahora, nuestra misión?
Noe: Muy lista, Rey de los Fantasmas. --rei fingiendo una voz fina--.
Este se levantó insitandome indirectamente a que yo lo hiciera y así fue como empezó todo.
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Hija de Zēus (Nico Di Angelo)
Science FictionSoy una diosa 'menor', al menos así me llaman, tengo dieciséis años. Mi padre es Zeus y mi madre Hera. Sí, ya sé que vas a decir. Los dioses griegos no existen, que son un mito que te enseñan en el colegio pero no, estás muy equivocado. Creeme, sí...