Sandra
Me levanté pasado el mediodía, había estado leyendo hasta tarde, muy tarde, y por ello ahora necesitaba un libro nuevo. Me di una ducha rápida, peiné mi melena rojiza con los dedos y me vestí con unos shorts y una blusa suelta.
— ¡Mamá! ¿Qué día es hoy?
— Buenos días, — respondió entrando por la puerta — martes, ¿por qué?
— Voy a la librería. ¿Me preparas algo de comer para la vuelta?
— No soy tu criada...
— Porfaaaaa — dije poniendo mi cara de niña buena.
Rodó los ojos — Está bien...
— Gracias — le di un beso en la mejilla y cogí un bolso pequeño donde llevar las llaves, el teléfono móvil y la cartera, lo metí todo dentro y salí de casa.
No tardé en llegar a la librería, entré y empecé a ojear los títulos de los libros buscando algo que llamase mi atención. Lo encontré al final, un libro de tapas blandas en negro y una imagen en la mitad superior de la portada de una silueta a contraluz en el pasillo de una biblioteca. Se titulaba "El almacén de las palabras terribles" y no aparentaba ser muy largo, así que escogí otro libro además de ese. Este último no se me aparentaba tan interesante, pero fue suficiente para llamar mi atención. Pagué ambos libros y volví a casa con las tripas rugiendo, debí haber cogido algo de comer...
— Ya he vuelto — nadie respondió. Me dirigí a mi cuarto y dejé los libros sobre mi mesita antes de ir a la cocina, allí me esperaba un plato bajo una tapa de plástico y una nota.
"He salido, volveré esta noche, disfruta de la comida cariño.
Te quiero!!"Cogí el bolígrafo y puse dos símbolos de exclamación delante del "Te quiero" y las remarqué apuntándolas con dos flechas. Dejé la nota y aparté la tapa para descubrir unas salchichas junto a un huevo frito y arroz blanco con tomate. Devoré la comida y limpié el plato con pan dejándolo casi brillante, llevé el plato al lavavajillas y me fui a mi cuarto a estrenar mis nuevos libros.
Cogí "El almacén de la palabras terribles" y me tiré en mi cama para que me absorbiera la lectura. Cosa que hizo bien ya que un par de horas después dejaba el libro acabado en mi mesilla. "Un libro corto" pensé mientras me levantaba y salía de mi cuarto directa al baño, "pero interesante" me admití a mí misma.
Recordé entonces que alguien me había hablado de los libros libres, libros que la gente olvidaba a proposito para que otros los leyeran y conociesen también esas historias.
"Creo que este libro merece ser compartido"
Una vez en mi cuarto de nuevo cogí un cuaderno pequeño que usaba para apuntar cosas interesantes o hacer dibujos y busqué una hoja en blanco para empezar a escribir algo que acompañara al libro.
"Saludos desconocido.
Hoy has encontrado esta pequeña obra que yo ya he disfrutado, espero que tu también lo hagas, por eso he dejado aquí el libro, libre de dueños y de prisiones en estantes donde el polvo lo consumiría con el tiempo.
Te pido que leas el libro y lo liberes de nuevo, pero no deja de ser tu decisión, si este libro te apasiona y decides quedártelo espero que lo leas tantas veces como puedas disfrutarlo, yo por mi parte solo quiero compartir esta historia cuanto me sea posible y eso empieza contigo, decide tú si acaba aquí o continúa un eslabón más creando una cadena.Atentamente: una lectora satisfecha.
08/07/2015"
Leí el texto una y otra vez pensando si decir algo más, pero estaba claro que no necesitaba nada. Cogí el libro, abrí por la hoja en blanco del comienzo y escribí "Liberado: 08/07/2015".
Recorté la nota que había escrito en el cuaderno y la metí tras la portada asegurandome de que se viera claramente el "Saludos desconocido" y metí el libro en una carpeta de plástico azul transparente. Me aseguré mirando el calendario de mi telefono de que mañana sería día 8 y le mandé a unas amigas unos mensajes para vernos al día siguiente. Asi liberaría el libro en alguna parada del bus. En seguida me contestaron para quedar en un parque a pasar la mañana y comer por ahí.Mi madre llegó rato después mientras hablaba con mis amigas y fuí a pasar la noche con ella. Hicimos la cena juntas y vimos una película antes de acostarnos. Yo no lograba conciliar el sueño, daba vueltas en la cama, leía a ratos y seguía dando vueltas en la cama. Estaba nerviosa, sabía que era una tontería, pero estaba nerviosa por liberar el libro al día siguiente. Al final solo por el cansancio de dar vueltas me quedé dormida.
El despertador sonó y me desperté perezosamente hasta que recordé el plan de hoy y, de nuevo nerviosa, me levanté de un salto y corrí a la ducha con renovada prisa, me arreglé tan rápido como pude, no podía esperar para liberar el libro, estaba emocionada con la idea.
No tardé mucho en salir con la carpeta azul bajo el brazo. Caminé hasta la parada de bus y me senté en el banco dejando la carpeta con el libro al lado, miraba el movil nerviosamente. Alcé la mirada para cruzarla un instante con un chico vestido con una camiseta de un grupo y unos vaqueros, entonces vi como se acercaba el bus que tenía que coger para llegar al parque. El bus paró, monté mirando al suelo, la puerta se cerró y vi como el chico cogía la carpeta y miraba el bus. Se acercó para intentar devolvérmela pero el bus ya comenzaba a moverse y pronto le perdí de vista.

ESTÁS LEYENDO
Mar de escritos.
RandomPequeñas historias que deseo compartir y pensamientos quizá dignos de oir.