VII

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Me he dado cuenta que no puedo estar con mis amigos, porque ya nada me llena. Ya nada es suficiente y no entiendo mi manera de ser tan estricta que al final resulta ser tan deprimente; aunque es bueno reconocer aunque sea frente a una computadora, que no soy tan perfecta como todos piensan ni mucho menos inocente, que mi vida siempre ha estado compuesta por máscaras y yo no he sido más que su portadora, que soy una hipócrita, pero que aunque me siento culpable después y me mortificó mientras lo hago, en el momento solo disfruto. Es difícil que nadie conozca quien eres en realidad pero es que ni yo lo sé, a veces siento que en mi mente viven diferentes versiones de mi pero hasta el momento las únicas que han salido son: la perra maldita y la santa hipócrita .

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