¿Alguna vez has sentido una enorme presión en el pecho? Como si tu corazón estuviera a punto de quebrarse en pedazos de locura y abandono. Y que te entren ganas de ser estrujado para poder sangrar arrepentimiento... De verás que duele. Pues en eso se resumen algunos desgarradores días de mi vida (como el de hoy, lo que me lleva a dedicarte estas líneas), en un fatídico e incómodo dolor de pecho perseguido y provocado por tu conciencia. Y no, no valen las palabras de arrepentimiento. En absoluto, para nada. Un perdón no se demuestra con palabras, se demuestra con el pago del error (y del pecado) sufriendo sus inevitables consecuencias, palpando el rechazo y la decepción en los ojos de los tuyos más cercanos, llenándote, arrancándote la respiración con puntiagudas dagas que se te clavan en la garganta. Nunca quise lastimar a nadie, eso de antemano, y sé que tú también lo sabes, ojos claros. No puedo hacer nada más, ya que he hecho suficiente, te he hecho suficiente ya. Fue sin querer, eso sé que también lo sabes (o al menos, lo intuyes). Por eso, en días tales como los que se te acaban de narrar, no hay perdón ni abrazo que te encuentre satisfactorio y, desgraciadamente (o merecidamente), estos días no serán de los que te dejen fluir la sangre del pecho sin coágulo alguno, en absoluto. No desesperes (o sí), todo pasa pagando su debido precio, el dolor y el arrepentimiento.
"Que no hay dolor ni error que no enriquezca,
como la piedra con la que tropiezas y repites.
Por eso pide que te quieran cuando menos lo merezcas,
posiblemente sea cuando más lo necesites"
Rayden
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Mes a líneas
PoesieVersos, acordes, experiencias y poco más. Te invito a que seas testigo de "el día a día" de un cualquiera, incluso de ti mism@, con una perspectiva un tanto poética. Te invito a que te sientas identificado con mis líneas y mis pequeñas desventuras h...
