Creo que somos el reflejo de nuestros actos en los demás, por eso a veces me presento en tu casa (a una hora decente), sin avisar, a ver qué haces, qué tramas, qué te cuentas, a sentirme un ratito acompañado, aunque yo sea la compañía que toca a tu puerta y pasa sin preguntar, y me invito a entrar a tu hogar con cualquier excusa barata para poder disfrutar de tu presencia, de tus cuatro paredes, de tu entorno familiar, de nuestros cereales de chocolate, de nuestras reflexiones, de nuestras medias lágrimas, de nuestras piezas de piano y nuestras clases de "crecimiento personal". Sentarnos a sangrar o a que hablara el silencio, dejar que nuestros corazones sangren, que hablen, que demuestren y que se fundan en un abrazo a través de nuestras miradas más compasivas nunca mostradas al público. Pasar tardes de autoconsumo absoluto, de destierros emocionales, de dichosas enumeraciones a las que ambos estamos ya acostumbrados y, qué demonios, a hartarnos de cambios.
Llamar a tu puerta, pasar sin preguntar, enumerar la rutina y disfrutar de tu compañía.
A Vecinilla, enorme rayito de luz.
“No digas que no te advertí
que soy peor
que un tiro a quemarropa
al corazón”
Sidecars
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Mes a líneas
PoesíaVersos, acordes, experiencias y poco más. Te invito a que seas testigo de "el día a día" de un cualquiera, incluso de ti mism@, con una perspectiva un tanto poética. Te invito a que te sientas identificado con mis líneas y mis pequeñas desventuras h...
