Me estaba apartando del mundo solo para no sentirme excluida.
Tenía miedo de que no les gustase lo que decía, o de parecer muy anticuada.
Cada día me pintaba y trataba de salir adelante sin tener miedo de alejar a las personas que quiero... o que ellas me quisieran alejar.
No me permitía discutirles porque todo lo que yo hacía conllevaba un caos, un desastre que no se podía remediar.
Me temblaban las manos cuando me alteraba y rogaba perdón entre dientes, -no hay nada que perdonar, no es aceptable esto que acabas de hacer- me decían casi siempre, casi sin lastima de mis palabras.
Incluso, varias veces los ojos se me han llenado de lágrimas y yo solo me he alejado, para seguirnos queriendo, para que yo no arruinara esto que hemos construido en tanto tiempo.
Que siempre alejo a las personas que quiero, queriendo sin querer. Y ruego para que vuelvan pero no se me es aceptable fallar. Ni reír. Ni llorar. Ni alterarme.
Todas las veces me peinaba pensando en ella y el perfume que usaba, era de frutas, y nunca supe de cual.
Trataba de estar al tanto de la cosa más insignificante que pasara en su vida. Y trataba de estar feliz por ello.
Era inaceptable no saber su fecha de nacimiento y era inaceptable mi perdón por ello.
Mi caos y desastre, casi siempre causado sin querer, no tenía remedio. Y yo siempre terminaba lejos de las personas que quiero.
ESTÁS LEYENDO
Another last goodbye.
PoetryCada nota presentada a continuación no tendrá nada que ver con la anterior.
