Humanidad que asusta.

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Era como una manía que tenía en cada atardecer, levantaba la vista y se dejaba consumir por todo lo que la rodeaba.

Se sentía como una tarde de lluvia acompañada de tazas de café. Tenía ganas de ser nada y no tener problemas por ello. Quería temblar y sollozar, agrietarse y gritar, asfixiarse. Quería ser todo siendo nada.

Decía que no quería lastima, ni amor propio.

Se le iba a la mirada y de repente lloraba, acostada.

Le sudaban las manos y le ardía la cara, su mirada era apagada y ella estaba perdida.

¿Cuanto tiempo durara esto? -Gritaba-

Se tomaba del cabello y pronto se abrazaba y lloraba. Sus ojos eran como un cielo nublado que estaba por romperse y ser.

Se apretaba la boca y chasqueaba con la lengua, decía que no tenía miedo, que se sentía bien así, que la dejaran sentir y luego lloraba mucho más y pedía que la abrazaran y que no la dejarán sentir tanto.

Pasaron los días y ella seguía siendo, estaba asfixiada y temblando, pero esta vez de sus ojos brotaba miedo. Sé que desde el fondo tenía un grito de auxilio. Quería que le prohibieran tanta humanidad y que permanecieran a su lado.

Supo florecer siendo hierba mala.

Another last goodbye.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora