~19~

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El plan para perseguir a Eider era una mierda. Básicamente porque no tenía ningún puto plan. No podía ir con la moto, la reconocería y me descubriría. Si iba caminando, podría notar mi presencia... Aún que... Bueno, no tenía otra opción. Llegó el momento espía. No pensaba dejar que se fuera a casa de otro cuando estaba conmigo y me dejase con ese sinvivir. Era su asistente, no es lo mismo que su guardaespaldas; pero si tenía que serlo, pensaba serlo. Un largo suspiro salió de mis labios, me puse la camiseta y me puse manos a la obra. La verdad no fue nada difícil seguirla sin que se enterara. Iba tan metida en su mundo con los auriculares puestos que era imposible que se enterara que la seguía. Su cabello se movía con gracia al mismo tiempo que sus caderas se menaban de un lado a otro a cada paso que daba. La música parecía llevar el ritmo de sus pasos y yo no podía dejar de verla fascinado.

Después de caminar durante quince minutos, entró en un edificio de apartamentos que aparentemente no daban muy buenas vibraciones. Bien, hasta aquí mi plan genial había tenido resultados, pero justo cuando se metió en el edificio después de picar al timbre todo se fue a la mierda. ¿Cómo se suponía que los iba a espiar ahora? Realmente era un plan de mierda y ella tenía razón cuando me llamaba idiota.

Eider's PoV

Cuando llegué a casa de Christian, quería salir corriendo de nuevo a los brazos de Ian. Aquellos apartamentos eran terroríficos y a pesar de estar un poco tensa con Ian, prefería mil veces eso a tener que estar ahí. Vacilé unos segundos en tocar al timbre, pero al final lo hice. Esperé cerca de un minuto en la puerta hasta que Christian abrió y subí las escaleras hasta el piso indicado. Todo estaba que daban ganas de vomitar. Telas de araña, olor a orina... y ni hablar de los felpudos mugrientos que había en cada puerta. Daba la sensación de que en cualquier momento el edificio se derrumbaría y no me apetecía estar para presenciarlo. Piqué a la puerta indicada, Chris me abrió la puerta un poco tristón. Su sonrisa había caído y sus ojos inyectados en sangre eran un claro ejemplo de que había llorado. Dejé a un lado toda la repugnancia del edificio, todos los conflictos con Ian y todas las ganas de salir corriendo de allí. Christian me necesitaba. Me lancé a sus brazos y le di un abrazo que le demostrara todo mi apoyo; iba a estar para lo que me necesitara. Él me abrazó más fuerte, demostrándome que necesitaba cariño y que le dieran mimos.

-¿Cómo estás? -me separé un poco pero sin romper el abrazo. Él negó con la cabeza y suspiró.

-Fatal -susurró después de unos segundos-. Entra, estaremos mejor.

La casa por dentro no era tan horrible como el edificio. El olor a orina y las telas de araña habían desaparecido por completo, en cambio un dulce olor a lavanda se instaló en mis fosas nasales. Oh no. No podía creer lo que estaba viendo.

-¡Un gatito! -exclamé y me acerqué al gato blanco con ojos azules lentamente. Él no dudó un momento y se acercó maullando. Cuando estuvo lo suficientemente cerca empezó a restregarse por mis piernas ronroneando. AY QUE TERNURA. Lo acaricié y no dejaba de enamorarme cada vez más de ese animal.

-¿Por qué todos me abandonan por mi gato? -Christian estaba detrás de mí de pie, ya que yo me había agachado a acariciar al gato, haciendo un puchero.

-No te ofendas, pero tu gato es lo más adorable que he visto nunca. Así que no te extrañes de que esté más por él que por ti.

-Eres un amor, Eider. Da gusto tener amigas como tú -dijo irónico.

-Lo sé, soy genial.

Chris alzó al gato, fuimos al sofá y nos sentamos. Me puso el gato en mis piernas que enseguida se acomodó ronroneando. Yo lo acaricié y poco a poco fue quedándose dormido.

-Me he enamorado de tu gatito -hice puchero enternecida y Chris soltó una leve risa.

-Todos lo hacen. Cuando viene la gente, se vuelve más cariñoso de lo normal -sonreí al igual que él.

-Bueno, explícame cómo fue con Mrs. Skyler -sabía que estaba entrando en terreno peligroso y que debería de tener cuidado, pero la curiosidad me estaba matando por dentro. Chris dio un largo suspiro que pareció durar una eternidad.

-Ya te lo he dicho. Fatal -inspiró profundamente y apoyó la cabeza en el respaldo del sofá-. Después de clase le pedí que se quedara conmigo un momento, me dijo que no había ningún problema y que lo haría encantada...

Christian's PoV

*flashback*

Las manos no dejaban de sudarme por mucho que las limpiara en los pantalones, mis piernas temblaban como gelatina y tenía la sensación de que un nudo en la garganta me impediría hablar. De verdad estaba por hacerlo. Iba a pedirle una cita a Sky. La vi acercarse sonriendo, con pasos seguros, con el cabello ondeando por el viento, una mano metida en sus jeans y la mochila colgada del hombro izquierdo como siempre. Tuve que parpadear varias veces para concentrarme y borrar la sonrisa inconsciente de idiota.

-Hey Tian -su voz era música para mis oídos.

-Hey -volví a sonreír. El sobrenombre que usaba conmigo era tan original como ella.

-¿Qué era eso para lo que querías que nos vieramos ahora? -su sonrisa me hacía perder el sentido de la razón y sus ojos brillantes me causaban cosquillas por todo el cuerpo.

-Pues... era porque... pues... -los nervios me estaban pasando una mala factura. ¡Seguro que ya había notado que me gustaba! Incluso peor. ¡Seguro había notado que la amaba! Qué horror.

-¿Estás bien, Tian? -puso la mano en mi hombro, el cual parecía arder ante el tacto. Hice algo raro con la cabeza. Creo que intenté asentir pero me salió una cosa extraña -Bueno, respira hondo, ¿sí? No queremos que tengas otro ataque de los tuyos, ¿vale? Cálmate -su madre acertó al 100% con el mombre. Es un cielo. Es el mundo. Es el universo entero. Es mi vida.

Respiré hondo dejando que se llenaran mis pulmones de oxigeno. No calmaba demasiado pero era suficiente. La tenía delante para pedirle una cita. No me iba a calmar con solamente respirar tranquilo. Cerré los ojos para concentrarme. No dejaba de pensar en todas las respuestas que podía darme y era horrible lo negativo que llegaba a ser. Pero no era para menos. ¿Ella con alguien como yo? ¿Una diosa poderosa con un simple mortal? Volví a respirar profundamente y me armé de valor.

"Ahora o nunca. Ahora o nunca. Ahora o nunca."

-¿Quieres ir esta tarde conmigo al cine y... luego te invito a un helado? -apreté con más fuerza los ojos al mismo tiempo que apretaba los puños.

Estaba listo para lo peor. Gritos, insultos... Al ver que no había respuesta en lo que parecía una eternidad, decidí abrir los ojos lentamente esperando no llevarme la decepción de que se hubiera ido... pero no, seguía ahí. Sus ojos miraban los míos desconcertados, su sonrisa había desaparecido y parecía buscar alguna señal que le demostrara que le tomaba el pelo.

-¿Y... bien? -susurré. Ella empezó a negar con la cabeza lentamente. Poco a poco fue pasándose las manos por el pelo. Parecía el momento de la película en el que te lo ponen todo a cámara lenta, doloroso.

-¿Ahora? -suspiró ella -Llevo detrás de ti desde que tengo uso de razón. Ahora que he asumido que solo quieres amistad y que estoy conociendo a un chico estupendo... ¿Ahora quieres la cita conmigo? Lo siento Christian, pero no. Ya me humillaste lo suficiente en su momento para ahora ignorar todo y querer intentarlo. Antes eras tú quien no quería, ahora soy yo -y dicho eso, se marchó. No sabía si era más doloroso que me llamara por mi nombre completo o el rechazo.

*fin flashback*

-Se fue... se fue a un coche que no había visto jamás... un chico le abrió la puerta y ella... se fue. Se fue Eider. Con él.

My AssistantDonde viven las historias. Descúbrelo ahora