Capítulo 30

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Narra Avril

Cuando ya iba a atardecer, comencé a caminar a pasos lentos en dirección a la Sala Común. Pero en el camino me encontré a Summer, la cual me miró seria por un momento, para luego suspirar y mirarme.

-Todo esto es tu culpa. -comenzó a decir y yo la miré sin entender- Félix estaría bien si no fuera por ti. -sus ojos se cristalizaron.

-En serio no quiero hablar con nadie, Summer. -dije y ella sacó su varita, para luego apuntarme- Summer, tranquila, por favor. -comencé a decir mientras acercaba mi mano a mi varita.

-No te atrevas a moverte. -dijo mirando al suelo- Todo pudo salir como lo planeé, pero tú, como siempre, sales bien de todo. -me miró y sus ojos estaban más oscuros.

-Summer, ¿de qué hablas? -pregunté con miedo.

-¡Desmaius! -gritó y sentí cómo caía al suelo.

Cuando desperté, estaba en una silla y mis manos atadas en mi espalda. A unos metros de mí, estaba mí varita y mi túnica tiradas en el suelo. Algo aturdida, miré a los lados. No sé dónde estoy ni cuánto tiempo llevo aquí pero, al parecer, fue mucho. En la habitación en la que estaba, era pequeña y húmeda, las paredes son de un color blanco, manchado de suciedad; había dos puertas, una estaba abierta y pude ver que era un baño, probablemente más sucio que este cuarto, y la otra puerta estaba cerrada.

No sé si pasé minutos u horas en ese lugar, sin saber nada de nadie o de ver otra cosa que no fuera mi túnica y mi varita en el suelo. Ya intenté mover la silla hasta donde estaba la túnica, pero la silla estaba pegada al suelo. En ese momento entró Summer, caminó hasta estar frente a mí, pero siempre con la mirada fija en el suelo; tenía su varita en mano, y en la otra un papel.

-¿Por qué te respondían a ti? -preguntó con la voz cortada- ¿Por qué siempre fuiste la favorita de todos? -su varita se alzó hasta quedar en mi cuello- De mamá, de papá, de Félix... de James. -levantó la mirada dejándome ver sus ojos hinchados y rojos- Todos te prefirieron a ti? Claro, tu eres la buena, la que saca mejores notas y! por tenerle miedo a casi todo, eres la tierna. -lágrimas comenzaron a salir de sus ojos- ¡TENIAS QUE MORIR TÚ, NO FÉLIX! -gritó, haciéndome sobresaltar un poco- La poción errónea era para ti. -dijo y se arrodilló en el suelo.

-¿Fui-fuiste tú? -pregunté y ella me miró furiosa.

-Sí, fui yo, ¿no era obvio? -preguntó sarcástica- Se suponía que la poción errónea te la tomarías tú, decía Hyland. -dijo suspirando.

-¡Félix también es Hyland! -le grité- ¡Mataste a Félix! -mis ojos se aguaron- No me importaba que fueras mala hermana conmigo, pero de ser mala persona a intentar matarme es algo que nunca pensé de ti. -dije llorando- Y gracias a que actuaste sin pensar, mataste a Félix, tu hermano.

-¡Crucio! -gritó levantando su varita hacia mí. Sentí un dolor intenso en todo el cuerpo, me retorcía en la silla, mientras más lágrimas caían.

-¡Por favor! -grité, pero ella siguió- ¡Por favor, para...! -no me prestaba atención, sólo me miraba con ganas de querer matarme.

-Te odio. -se levantó del suelo y salió tirando la puerta. Yo estaba respirando entrecortadamente, mientras lágrimas salían de mis ojos; el dolor lo seguía sintiendo.

Narra James

-¡Para, James! -me gritó Fred pero yo no le hice caso. Seguí lanzando todo lo que estaba a mi paso, comencé a patear con fuerza la pared y a golpear.

-En serio, James, para de hacer eso. Vas a terminar destruyendo nuestra habitación.-dijo Jace algo asustado por mi actitud. Yo sólo me arrodillé en el suelo y me tapé la cara.

·Mi Vida En Hogwarts·Donde viven las historias. Descúbrelo ahora