Bajo efecto del alcohol

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-Ya no pu-puedo más- dije mientras estallaba en risa ya que sabía lo que quería decir, pero a la hora de decirlo simplemente todo se enteveraba.

-Tampoco y-yo -dijo el estallando en risa junto a mi - Joder, no puedo beber más, o terminaré haciendo cosas de las que me arrepentire luego- mi cerebro no lograba procesar la información muy bien ya que estaba muy ebria.

-Como cuales?...- Mi curiosidad actuó por si sola y en el momento que el escucho eso me tomo sobre sus brazos y me apoyo contra un muro y antes de poder quejarme, cosa que no planeaba hacer, sus labios tocaron los míos, era un beso con deseo, salvaje y apasionado, al momento en que estábamos por quedarnos sin respiración mordió mi labio dando por finalizado nuestro beso.

-Como esto- logró decir un poco agitado, Dios, deseaba que lo hiciera otra vez, enserio lo deseaba. Pero como parecía tener un poco de miedo a mi reacción, decidí tomar la iniciativa yo.

-Pues ahora no es momento de arrepentimientos- y me lancé a sus labios otra vez, pero esta vez, fue más tranquilo, como saciando nuestra sed uno del otro de a poco.

Acababa de auto-generarme un problema durante todo el verano, bueno, al menos eso creía ahora...

Desperté cuando sentí la sofocante luz del sol en mi rostro, estaba en mi cuarto de la cabaña y a mi lado se encontraba el idiota, esperen... Que demonios hacia el aquí, traté de hacer memoria pero no logre nada, de alguna forma y por alguna razón tendría que haber llegado hasta aquí, el problema es como y por cuál.

Me levanté y lo observe, mejor dicho, lo analice. Estaba sin camiseta, ese era otro misterio, estaba segura de que no nos habiamos acoatado, porque si asi fuese, simplemente, lo sabria. Se veía tan lindo durmiendo que me daba pena despertarlo, pero no tenía de otra.

Lo sacudi una vez y nada, dos y nada, tres y nada. Llegue a sospechar que había entrado en coma, pero luego de la décima vez, abrió uno de sus ojos y en cuanto me vio una sonrisa se hizo presente en su rostro. Tenía que recordar que era lo que había pasado ayer por la noche.

Fui al baño y note que esta vez la resaca no me había pegado tan mal, eso era muy bueno.

Luego de darme un baño y envolverme en una toalla para ir al vestidor a elegir que ponerme.
Zed estaba preparándose un desayuno, nose como sabía su nombre, pero al menos lo sabía y eso era suficiente.

-Buenos días - El parecía tan tranquilo y yo tenía tanta curiosidad de saber que había pasado ayer en la madrugada. -Antes de que preguntes, por lo que yo recuerdo, ha sido sólo un beso, o quizá dos.- Y con esas palabras fue suficiente para que mi memoria volviera trayéndome miles de flashbacks.

Enserio nos iríamos a arrepentir por la mañana, al menos yo lo hacía ahora. No podía creer que lo hubiese besado, ni tampoco que lo hubiese hecho por iniciativa propia, aunque la primera vez había sido su culpa, eso no lo podía negar.

Estaba tan avergonzada que no creo poder mirarlo a los ojos sin que mis mejillas se encendieran. Por lo tanto camine hacia el refrigerador en busca de mi desayuno cabizbaja para no tener que mirarlo.

-Oye, yo te dije que no me haría cargo de lo que llegase a pasar mientras estuvieras ebria, o estuviéramos...-dijo a la defensiva, no pensaba enojarme con el, ya que, fue culpa re ambos.

-Porque crees que estoy enojada? Estoy simplemente avergonzada, porque eso ha estado..mal.- Me miro confundido, nose porque había dicho que estuvo mal, es que así me sentía.
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Con Jasmine habíamos oído acerca de un baile de máscaras que se solía hacer durante el verano en las vegas, por lo que nos dio curiosidad y decidimos ir

Nos atajó la idea ya que no era con parejas ni nada similar. Nos gustaban las fiestas de solterones, así como nosotras. La fiesta era dentro de dos semanas, pero aún así iríamos al mall a comprar los vestidos para ya quitarnos ese peso de encima.

Luego de aquella noche me había cruzado algunas veces con Zed, siempre nos saludabamos y de vez en cuando entablabamos algunas charlas. Éramos algo asi como amigos y yo estaba bien con eso, el otro día habíamos hablado y descubrí que el también asistiría a esa fiesta.

Entre a uno de los probadores con un vestido de cotillón color rojo y con detalles negros en su corset, se veía sexy pero dejaba lo suficiente a la imaginación. Una vez que lo tenía puesto se lo quise mostrar a Jasmine, pero cuando salí ella no se encontraba ahí. Ella se había llevado mi ropa ya que nos da miedo dejarlas en los probadores, no lo se, traumas de chicas.

Genial, tendría que salir a buscarla con un vestido de cotillón en medio del centro comercial, la comencé a buscar por la tienda hasta que una voz conocida me detuvo.

-Joder, que sexy te ves, si yo fuese tu, no me probaría ni uno más- la voz de Zed se hizo presente detrás de mi, provocando que se me pusiera la piel de gallina por lo cerca que estaba de mi.

-No te puedes contener ni un comentario depravado verdad? -su rostro me dio la respuesta que sus labios se negaron a decir.

Jasmine siempre me dejaba sola cuando estaba en una situación incómoda como esta, maldita. La seguí buscando por la tienda hasta que la pude divisar del otro lado de unos percheros, eligiendo unos tacones.

Me vio y su típica sonrisa de "es el indicado" no tardó en hacerse presente. Yo también quería este vestido, por lo tanto lo termine llevando y Jasmine compró uno negro con detalles violetas, era más provocativo que el mio, pero se le veía estupendo.

Los días iban pasando rápidamente y la fiesta de máscaras se acercaba cada día más. Hoy había decidido ir a un café que tiene una biblioteca y que tiene una hermosa vista del océano, pero iría sin Jasmine, disfrutaba de la soledad a la hora de leer.

Cuando llegue me pedí un late y luego fui a la biblioteca en busca de un lindo libro para acompañar mi café, logre divisar "me before you" y sin pensarlo dos veces fui hacia el y en cuanto iba a tomarlo, mi mano se posó sobre la mano de un desconocido.

Quería ese libro así que quien quiera que fuese la persona que lo tomó desde el otro lado, tendría que ceder.

-Lo tomé primero -dije a la persona que se suponía que estaba del otro lado- Eso no es verdad- dijo alguien con la voz idéntica a la de ¿Zed? Que hacia el aquí?, di la vuelta para poder verlo cara a cara.

-Que haces aquí?- mi pregunta fue muy tonta, pero no interesaba.

-Lo mismo que tu- dijo con obviedad, por lo cual yo rodé los ojos.

-Quien se quedará con el libro?- pregunté -Lo quieres compartir?- Pareció meditarlo unos segundos pero luego asintió y nos sentamos en un sillón mientras que yo sostenía en libro y ambos leíamos atentamente, fue pasando el tiempo, pero creo que ninguno de los dos pensaba irse sin terminarlo.

A medida que había pasado el tiempo nos habíamos podido acomodar, cuando estábamos casi que al final del libro yo estaba recostada sobre su pecho con los pies sobre el sillón y el estaba sentado un tanto inclinado hacia atrás como en señal de despreocupación.

Una lágrima se escapó por mis ojos deslizándose por mi mejilla y el pareció notarlo, porque me miro con una sonrisa, la cual en ese momento se le veía muy sexy.

Terminamos el libro y ya que ambos íbamos al mismo lugar, nos fuimos juntos, en el camino fuimos charlando hasta que el comenzó a decir -Debo confesar algo...-los nervios comenzaron a recorrer mi cuerpo. -es sobre la otra noche. Es que yo, yo sólo no he podido dejar de pensar en esa noche, en ese beso, en ti, en nosotros.-.

No lo procese por completo pero no lo necesitaba, me lancé a sus brazos y uní nuestros labios en un beso lleno de deseo. Este chico era como una droga, a la más mínima dosis que probaras, siempre querías más.

Un verano para recordarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora