Abrí mis ojos y lo primero que logre ver fue una habitación, la cual estaba segura de que no era la mía, por lo cual el miedo comenzó a recorrer mi cuerpo. Sentí el sonido de la puerta abriéndose y lo único que pude hacer fue abalanzarme sobre la cama y hacerme la dormida.
-Buenos días...- Dijo una voz masculina, llegue a pensar que estaba secuestrada, pero junte fuerzas y para voltear y encarar a quien quisiera que estuviese detrás de mi.
-¿Quien eres?- Pregunté antes de voltear, mi tono de voz sonó muy duro y seguro de si, por lo cual me sentí orgullosa. Entonces voltee, me encontre con una hermosa y revuelta cabellera negra y unos ojos de un color celeste tan claro que te tocaban el alma, juro que si todos los chicos de Miami se vieran de esa forma, seria el jodido paraíso.
-Tranquila fiera- Dijo el chico poniéndose a la defensiva- No creí que después de haberte dado la mejor noche de tu vida te afectaría tanto la resaca. - dijo con un tono arrogante. Y con eso, fue suficiente para que mis mejillas se prendiesen fuego y una mirada fulminante se me escapara hacia su dirección.
-¿Qué tu que? - pregunté, atónita cuando logre procesar sus últimas palabras, traté de calmarme y poder sonar más amable, pero con la maldita resaca que tenía se me hizo prácticamente imposible -Podrías decirme como llegue aquí?... - El me miro, con esa típica mirada de "pobre ilusa" con aire de arrogancia, que por el momento era lo que más caracterizaba a este chico.
-Claro que si, bonita - dijo el en un tono ¿seductor? se podría decir. -Ayer en la fiesta, te he recogido del piso, donde estabas al parecer estabas muy cómoda, ya que comenzaste a reclamarme que querías quedarte ahí y que no dejarías que te llevará conmigo porque tu amiga no te encontraría y comenzaría a enloquecer, en fin, logre que aceptaras dormir en mi cabaña y pues, llegamos y caiste profundamente dormida, fin de la historia- me tranquilice totalmente al escuchar sus palabras. -Tienes suerte de que no te haya recogido algún tipo que estuviera demente, sino, posiblemente no estuvieses aquí ahora mismo.-.
-Ah, pues, ¿gracias?- el sonrío, pareció sincero, pero aún no conocía a este chico.- Cuando quieras- dijo haciéndome un guiño y con una mirada coqueta. Okey, esto ya se estaba volviendo incómodo.
-Bueno, ahora podrías decir me como llegar a él complejo de cabañas Wistong?- Pareció sorprendido con mi comentario, lo cual provocó que hiciera una extraña mueca.
-Claro, pero...porque quieres ir a ese lugar?- Debía contestarle? Era un completo desconocido y además todavía existía la posibilidad de que fuese un secuestrador o algo parecido.
-Eso es de tu incumbencia?- Eso había sonado demasiado duro, puso cara de perrito mojado como pidiendo por favor y entonces desistí. -Allí es donde me hospedo junto con mi mejor amiga- dije tratando de quitarle importancia.
-Asi que este verano tengo una sexy vecina en Miami...- No logre procesar la información del todo, claro, nos encontrábamos en una cabaña, la cual era muy parecida a la mía y de Jasmine, joder. -Tu cabaña es la número?...-.
-27- dije sin siquiera darme cuenta de que lo habia dicho.
-Pues cuentale a tu amiga que tienes un amigo en la número 23 y si algún día se sienten solas, o algo en el bosque las asusta, aceptamos visitas.- y dicho eso, me acompañó hasta la puerta y yo emprendi mi camino hacia la cabaña, acompañada por mi hermoso dolor de cabeza debido a la resaca.
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Un verano para recordar
Ficção AdolescenteDos mejores amigas. Unas no muy buenas pero irresistibles influencias. Secretos, mentiras, sonrisas, llantos, Sol y algunos amores...todo lo necesario para que sea un verano inolvidable, pero... Que pasará cuando llegue el otoño? Ellas no querían p...
