Mi abuelo era muy jovial y sarcástico, especialmente cuando podía hacer una broma a alguien, aveces hacia bromas pesadas, hasta que un frío domingo en Chicago, mi abuelo pensó que Dios le había jugado una broma, que a él no le causó nada de gracia, mi abuelo era carpintero, ese día por la mañana él había estado en la Iglesia colaborando en hacer unos baúles de madera para guardar ropa, que enviarían a un orfelinato en China, Cuando regreso a casa, busco sus lentes en su bolsillo pero no los encontró ahí...
Él estaba seguro de haberlos visto esa mañana, ¡entonces rápidamente regresó a la Iglesia, y los buscó, pero nunca los encontró! Entonces se dio cuenta de que sus lentes habían caído del bolsillo de su camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había enbarcado, ¡ahora sus lentes nuevos iban rumbo al país de China!...
Y como se hizo pública la anécdota muchos se rieron del terrible descuido de mi abuelo, esto me lleva a reflexionar sobre que aquellos que les gusta reirse de los errores de los demás,
la vida también nos hace pasar por situaciones graciosas, en donde también ella se ríe a carcajadas de nosotros.
(Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Lucas 6:31)
Robin Alexander.
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El Gran Alfarero. 06
De TodoEstudia como si fueras a vivir para siempre, pero disfruta la vida, como si fueras a morir mañana.
