El resto del día fue estupendo, los compañeros y los maestros fueron súper gentiles y me sentí súper cómoda estando en todas y cada una de las clases. Me dirigí a mi cuarto más o menos a las seis de la tarde, y al entrar me encontré con una chica castaña sentada de espaldas en la cama que no pertenece, y justo cuando creí que el día no podía ir mejor, la chica se dio la vuelta, y reconocí su rostro inmediatamente.
—No puede ser— dije dibujando una de mis mejores sonrisas en mi rostro.
Raiza se encontraba allí. Ella sería mi nueva compañera. Me alegra tanto que haya podido llegar tan pronto, me moría de ganas por verla, y el hecho de que sea mi compañera es algo simplemente estupendo. Me lanzo a sus brazos dándole un abrazo fuerte y riendo.
—Adivina quién es tu nueva compañera!— dijo separándonos y agitando mis hombros.
—¡TÚ!— dije volviéndola a abrazar pero solo como por cinco segundos —Y cómo pasó?, en qué momento llegaste, que ha pasado en estos días?— Raiza me mira con cara de «wow, tranquila chica», lo cual me hizo reír.
—Pues, de acuerdo, resulta que hubo un error en cuanto a mis resultados del examen, pero no lo notaron hasta ayer, mientras tanto, estos días nos han puesto a ejercitar mucho tanto nuestro cuerpo como nuestros poderes, era algo agotador, pero resulta que en el examen mi verdadero resultado era de un sesenta y cuatro por ciento y soy nivel cuatro, la directora Rogers habló conmigo anoche y me lo explicó, también se disculpó conmigo y me dijo que tú serías mi compañera, hoy desayuné esta mañana e inmediatamente me vine para acá. Al llegar me recibió una chica llamada Natalie y me enseñó el instituto, y pues estoy aquí hace más o menos una hora, estaba organizando mis cosas lo mejor que pude y estaba descansando un poco sentada en la cama, y luego llegaste tú, eso es todo.
—¡Genial! Y ya terminaste de organizar tu ropa?
—Pues...casi. Solo me faltan un par de prendas, pero no es la gran cosa.
—Si quieres puedo ayudarte.
—De acuerdo, me encantaría.
Pasamos otra media hora guardando y organizando lo que le hacía falta a Raiza. Tal parece que Raiza si traía más ropa de su casa que yo. Nunca me había cuestionado su nivel y sector económico, supongo que no era bajo como el mío, pero tampoco tan alto como el del alcalde.
Después pasamos otra hora conversando sobre las clases y los horarios, sobre las actividades, y básicamente todo lo académico. Recordé que la cena es a las siete treinta, así que Raiza y yo salimos para dirigirnos al comedor. Al bajar al siguiente piso, Julieta ve a Raiza y pone una gran sonrisa, luego le da un abrazo suave, y en lo que queda de trayecto al comedor ellas conversan de la estancia de Raiza aquí, lo cual deja encantada a Julieta.
Después de comer volvemos a la habitación dispuestas a dormir. Hasta ahora son las ocho y media, pero por alguna razón las dos estamos sumamente cansadas. Casi cuando estábamos a punto de meternos bajo las sábanas, Natalie llegó entrando suavemente al cuarto.
—¿Que te pareció tu nueva compañera?— el tono alegre con el que habla me indica que lo más probable es que Natalie supiera que yo era amiga de Raiza.
—No podría haber pedido una mejor— Raiza sonríe tímidamente ante mi respuesta.
—Me alegro mucho. Solo vine a decirte o bueno, a decirles, que a partir de ahora yo no las voy a despertar en las mañanas, si las voy a seguir asistiendo, pero no voy a estar siempre presente, de acuerdo?
—Esta bien...creo— dudé.
—Ahora sí ya pueden acostarse a dormir, lamento la interrupción.
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Instituto de Elementos
FantasyLa epidemia comenzó hace 18 años, el mundo ha sido diferente desde entonces, las vidas de todos cambiaron, las familias se separaron y lograron una forma de retener a los «distintos» haciendo una prueba cada año. Esto se debe a que cada año, cada me...
