Nada más entrar por la puerta de la casa, muy cansado por el duro día de trabajo, sintió el galope de una pequeña niña de cinco años, esa pequeña niña que, junto a su próximamente marido, era la luz de sus ojos. En cuanto la vio bajando por las escaleras, se agachó para cogerla en peso y llenarla de tiernos besos, mientras ella contrarrestaba el ataque de la misma forma.
Debido al alboroto que había hecho la pequeña al bajar, Tao salió de la cocina y, al ver aquella escena, se quedó embobado, aunque no pudo resistir acercarse para unirse a aquella guerra de besos.
- ¿Has tenido un día duro?- le dio un tierno beso.
- No tanto. De todas formas, es llegar a casa y olvidarme de todo lo malo- dejó a la pequeña en el suelo y la cogió de la mano para ir hasta el salón-. ¿Te ayudo con la comida?
- No, esta semana me toca a mí- le dio en la nariz mientras le dedicaba una dulce sonrisa y un beso repentino.
- Bueno, ¿y qué quiere hacer mi pequeña por su cumpleaños?- se arrodilló frente a ella y jugó con sus mejillas.
- Quiero ir de campamento- sonrió emocionada.
- No podemos, cariño- Tao se sentó junto a ella-. Hoy ya es muy tarde y mañana hace mal tiempo.
- Pero...- añadió SeHun-... Podemos hacerlo aquí en casa- las dos personas que tenía ante él lo miraron extrañadas-. Podemos montar aquí en el salón la tienda y pedir pizza para cenar. Sería un campamento un tanto peculiar, pero campamento al fin y al cabo.
- Estás loco- rio Tao.
- Me gusta la idea- la pequeña se lanzó hacia SeHun para abrazarlo.
Mientras Tao terminaba de hacer la comida, SeHun fue a por todas las cosas que iban a necesitar para su tarde de campamento-salón, dejando a la pequeña en este viendo sus dibujos favoritos.
En cuanto comieron, se pusieron mano a la obra para que todo estuviese listo para la noche. Quitaron muchos muebles y pusieron en el centro la tienda de campaña. SeHun salió, tras la insistencia de Tao de ir él, a comprar malvaviscos y un mechero debido a que había tenido la idea de hacerlos con este para que pareciese un campamento más real.
Durante toda la tarde, la pequeña estuvo revoloteando alrededor de ellos, siendo cargada varias veces por SeHun para hacerle cosquillas. Una vez que se aburrió, se fue a su cuarto a pintar. Pensó en todo lo que le había contado su hermano hacía unos meses, todo lo que su madre había hecho y lo mucho que SeHun los había ayudado. Fue por ello que prefirió verlos a ambos como sus padres y no como su hermano y un amigo, una idea que encandilaba a los mayores, sobre todo, a SeHun.
Aunque era muy pequeña, entendía todo perfectamente y le estaba muy agradecida a SeHun, al cual consideraba como un verdadero padre pese a su temprana edad. Pensando en todo esto, decidió dibujar un retrato de SeHun utilizando sus grandes dotes para el dibujo. No solo le estaba agradecida por la ayuda que les había dado por el abandono de su madre, sino por tratarla como a una hija y por lo mucho que quería a su hermano. Además, siempre que lo necesitaba estaba allí y le daba los mejores consejos del mundo, a la vez que siempre la animaba en todo, haciendo que nunca se rindiese.
Cuando lo hubo finalizado, elevó el dibujo y sonrió al ver su magnífico resultado. Como último acabado, puso una frase con la que esperaba sacarle una sonrisa.
¨Gracias por ser el mejor padre del mundo, por cuidar de mí y de mi papá. Espero que nunca me faltes, porque tú siempre me vas a tener. Te quiero¨.
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This is my dream
Fiksi PenggemarTao no tiene una vida fácil entre el mal carácter de su madre y el falso amor que dice tenerle su novio. En medio de todo ello, hay una pequeña que le ilumina su mundo, su hermana. Justo por el bien de la pequeña es que decide pedirle ayuda a un ant...
