Era el año 2030, Lucas Mendoza ya tenía 12 años de edad y vivía tranquilamente el reino de Mosley. Lucas Mendoza había sido adoptado por la reina Andrea Cavita y el rey Abundio Cavita, y tenía una hermanastra muy cariñosa llamada Karen Cavita, los cuatro eran una familia feliz, que gobernaban el pequeño reino de Mosley. Un día Lucas estaba muy aburrido y solo en su balcón viendo el pequeño reino que Mosley que en realidad era un gigante islote flotante en medio de un gran lago. Lucas se sentía casado y aburrido del reino de Mosley, porque siempre todos los días era lo mismo.
- Estoy asqueado de las coronas—se dijo así mismo Lucas—Estoy harto de este aburrido reino, de las peleas con espadas, de montar a caballo, de los festivales semanales. Estoy cansado de gobernar esto, siento que hay algo más para mí, también estoy aburrido de mirar todos los días los rostros de los súbditos, quiero ser libre, ser un príncipe libre y viajar por el mundo a todas partes, y mis pies duelen de bailar esas danzas de reyes, no me gustan los palacios, necesito algo nuevo, debe haber algo en la vida que solo recibir el dinero de los impuestos.
Después por la ventana un águila real entro a la habitación y se posó en el hombro de Lucas Mendoza, el águila chillido inocentemente mientras acorruca su cabeza en el cuello de Lucas, aquella ave era Bistec el único amigo que tenía Lucas en todo el reino. Sin embargo estaba tan ocupado pensando en cómo escapar del palacio para viajar por el mundo, que no noto que Bistec estaba con él, este se entristeció y se fue volando por la ventana.
Luego de unos minutos Karen Cavita entro a la habitación muy sonriente con dos mochilas en sus manos.
- Escuche todo lo que susurrabas Lucas—sonrió su hermana sonriente vestida con pura ropa de mezclilla.
- ¿Qué cosa?—dijo Lucas pensando.
- Escuche que quieres salir del reino—sonrió Karen— ¡Te acompaño!
- ¿En serio?—pregunto Lucas sin creerle a su querida hermana— ¿estas ebria? ¿estas bromando? ¿en serio quieres salir conmigo de este reino?
- Claro que no estoy bromando—contesto Karen—Creo que no estoy ebria, pero estoy cien por ciento segura de que si te quiero a acompañar...
- Bien—dijo Lucas sonriendo y tomando su mochila que le había preparado Karen— ¿aquí están todas mis cosas?
- Afirmativo—contesto Karen—Bien ¿y cuánto tiempo nos iremos?
- Unas semanas—explico Lucas, tal vez estaba mintiendo, por un lado Lucas quería irse para siempre pero por otro lado extrañaría a sus padres adoptivos—...Y luego volvemos aquí ¿vale?
- Vale—concordó Karen sonriendo— ¿y a dónde iremos?
- Al reino de Congrí—contesto Lucas—he escuchado que es el mejor reino del planeta, así lo clasifico la revista Néwtones, dicen que en ese lugar hay pantanos de chocolates, llueve azúcar, los palacios son comestibles...
- ¿A sí?—se burló Karen—No lo creo, además hace unos lustros en ese lugar estallo una guerra que casi provoca el fin del mundo ¿lo olvidas?
- Pero eso ya paso—dijo Lucas—ahora en ese reino gobiernan los mejores reyes de la historia, te lo digo, será un buen lugar para visitar ¡hay que ir!
- Bueno—dijo Karen—si insistes tanto ¡vayamos! ¿algún plan para escapar del palacio?
- Si—dijo Lucas—lo he planeado toda la vida.
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Los Príncipes Locos
FantasíaEn esta historia se narra la vida de un mundo plagado de seres extraños con problemas mentales.