SANGRE

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Raito, Reiji, Kanato, Ayato y Subaru.

Todos ellos habían probado la sangre de (...) de la clase 5 en algún momento, alegando que era más que deliciosa, que era como la copa de vino perfecta para un humano y la fuente de alimento más exquisita para un vampiro.

Excepto Shu.

La verdad no le interesaba en absoluto aquella humana.

Sin embargo, todo cambió esta mañana, cuando la vio en la sala de música (aquella a la que sólo él iba para dormir y estar solo), tocando un violonchelo despreocupadamente.

Ningún humano pisaba esa sala pues sabían a lo que se atendrían en caso de molestarle, pero ¿Acaso ella no estaba enterada de eso?

El sonido del violonchelo era al principio pacífico, pero a medida que la chica avanzaba las notas se volvían cada vez más poderosas, era como estar en un campo de batalla, era muerte, era sangre, eso es lo que le transmitían sus notas.

La tormenta que rompía y destrozaba la calma.

Así es como se sentía Shu al oir aquella pieza musical.

La música se detuvo de un momento a otro, sacando a Shu de su trance.

Entonces se dio cuenta de que la chica lo miraba expectante y curiosa. En el momento en que Shu la miró, esta evitó el contacto visual por razón que él desconocía, aunque de todas formas no lucía tan espectacular como sus hermanos decían que era.

El teléfono de la chica comenzó a sonar y en cuestión de segundos esta salió de la sala sin que Shu pudiera decirle algo si quiera.

ㅡRayos, mi oportunidad de ha ido... ㅡun enojado Raito sale de las sombras y mira a Shu.

ㅡ¿Qué haces aquí? ㅡcruzó los brazos y frunció el ceño al tiempo que miraba a su hermano mayor.

ㅡEsto te pregunto yo, estás en mi lugar de descanso.

ㅡNo finjas, estuviste a punto de hacerlo ¿No? ㅡle dió a Shu una sonrisa ladina.

ㅡNi pensarlo, mis gustos van más allá y no me agradan las cosas semiusadas... ㅡse recostó sobre la alfombra con la intención de ignorar a su hermano y ahuyentarlo, sin embargo este insiste.

ㅡSupongo que no le has dirigido la mirada...

ㅡ¿Eh? ㅡun confundido Shu abre los ojos.

Raito rió antes de contestar.

Cuando la miras directamente a los ojos, su pulso se acelera, pero... es diferente, es una sensación que te obliga a acercarte a ella, la sensación de que quieres... no, necesitas su sangre, es bastante extraño, pero...

ㅡNo me interesa, es una simple humana...

Raito rió de nuevo.

ㅡSólo espera y verás...

Al siguiente día Shu entró a la sala de música para dormir un poco como de costumbre, sin embargo no pudo evitar recordar a la chica que había estado ahí también, y sobretodo lo que Raito le había dicho sobre aquella humana rara.

Estaba a punto de cerrar los ojos cuando escuchó un fuerte golpe afuera.

ㅡEs lo que te ganas por negarte a obedecerme...

Yuma Mukami sostenía la mitad de lo que una vez fue un violonchelo con su mano izquierda y con su mano derecha sostenía a una chica del cuello, obviamente lastimandola en el acto.

ㅡ¿Qué diablos haces?

Habló antes de que pudiera pensar claramente molesto.

ㅡEl vago de los Sakamaki... No interfieras, los asuntos de un vampiro y su almuerzo no te incumben.

ㅡTu no eres un vampiro, eres un asco...

Shu lo golpeó y en segundos ya había tomado a la chica de la mano.

Esta se notaba a leguas que estaba débil, ¿Cuánta sangre había perdido? No lo sabía pero el delicioso aroma que dus heridas aún abiertad desprendían era demasiado para él.

ㅡGr...Gracias Shu...

No podía más, debía tomar su sangre,  debía quitarse esta sed.

Un sed incontrolable, la garganta ya estaba irritada y le ardía, el cuerpo le gritaba que necesitaba alimentarse pronto, ya no podía contenerse más...

ㅡShu...

Shu se paralizó...

ㅡBebe... ㅡle acercó su muñeca al rostro mientras luchaba por no quedarse inconsciente.

ㅡ¿Qué?

ㅡSé lo que mi sangre le hace a los vampiros, los vuelve sedientos... aunque... no lo estaban.

Si no bebes algo...  te descontrolarás... perderás la cabeza y te convertirás en una especie de vampiro que deambulará el resto de su vida en busca de humanos para deborar...

ㅡ¿Qué?

Shu miró la cantidad de marcas que había en su muñeca y en su cuello, ¿Por cuanto tiempo ha soportado esto?

ㅡSólo hazlo... Bebe mi sangre...

Shu se sintió sumamente culpable, no quería ser una de esas muchas marcas.

ㅡNo.

La chica se soprendió...

ㅡYo... no beberé tu sangre mientras estás en ese estado.

La castaña se sorprendió, nunca nadie se había preocupado por ella, pero ¿Por qué lo hacía Shu Sakamaki?

ㅡPero...

ㅡSólo olvidalo, y... me aseguraré de que no vuelvan a molestarte...

Lamió sus heridas para que estas cicatrizaran y se marchó como pudo.

No sabía qué le pasaba, o por qué se comportaba así, pero sabía que esa chica no era normal.

Sin embargo, no tenía prisa alguna, pues algún día probaría su sangre, sólo él...

THE END

Sweet Dreams + shuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora