Caminabas por el enorme jardín trasero del Instituto nocturno al que tus padres te habían inscrito con la esperanza de que te convirtieras en "la señorita" que tu clan debía tener.
El clan Murakami.
Pues sueles ser bastante "rebelde" como ellos argumentan, aunque a ti te gustaba decir que simplemente eras liberal.
La escuela no era tan mala, el uniforme te parecía lindo, y además podías dormir casi todo el día y despertar ya de tarde.
Siempre amaste la noche, la luna, las estrellas, simplemente la oscuridad.
Ibas tan sumida en tus pensamientos que no te diste cuenta cuando tropezaste con algo, debido a la casi caída tus audífonos volaron y fueron a dar en la fuente.
Estaban completamente arruinados, ni si quiera quisiste ir a ver, qué desgracia.
Estabas furiosa, ¿Cómo es que no te percataste de aquél escalón? te volviste para encarar la causa de la tragedia, cuando visualizas a un chico rubio, bastante alto sentado sobre el escalón que...
No había escalón, nunca lo hubo, la razón por la que tropezaste y por la que tus audífonos estaban muertos era ese hombre.
-Oye, ¿Qué no viste que iba pasando? -le reclamaste. Este ni siquiera te volteó a ver.
Shu Sakamaki. Sabías de él por las chicas de tu clase, "Se morían con solo verlo" decían.
Es increíble. Pensaste ¿Aparte de todo te iba a ignorar?
Le quitaste su auricular izquierdo, sólo así este abrió los ojos, te quedaste atónita al ver lo azules e inexpresivos que eran.
-¿Qué quieres? -preguntó claramente con molestia.
-Arruinaste mis audífonos... -hablaste enojada, su actitud tan soberbia de había cabreado mucho más.
-¿Yo?
-Si.
-Yo ni si quiera sé quién eres... -volvió a cerrar los ojos.
-Ah pues te vas a enterar... -dicho eso le arrebataste como pudiste los audífonos al chico y saliste corriendo lo más rápido que pudiste.
Una sonrisa de triunfo se pintó en tu rostro, dejaste de correr cuando te diste cuenta que habías salido del Instituto.
Ahora estabas rodeada de árboles y caminabas sobre nada más que pavimento.
Demonios. Pensaste.
Si volvías ahora Shu te encontraría, así que decidiste seguir caminando.
Llevabas ya varios minutos hasta que luego de ver el mismo paisaje por lo que parecieron días, lograste ver una especie de Pueblo.
La verdad daba miedo, se parecía a aquellos lugares abandonados de las películas de horror.
Además la luminaria era pésima.
Decidiste entrar, la gente se metía a sus casas cuando te veía, unos hasta gritaban.
Tú frunciste el ceño se te hizo muy extraño, tal vez esta gente no estaba acostumbrada a ver personas desconocidas.
Dispuesta a salir de ahí te diste la vuelta, enseguida chocando con el pecho de alguien más alto.
Shu.
¿Cómo te encontró? No tenías idea.
"Vampiro" "Corran"
Cosas como esa se escuchaban por doquier. Tu ya estabas en extremo confundida.
Él no dijo nada, en cambio aprovechó la confusión que por tu rostro era evidente para arrebatarte sus audífonos.
"¡Oye!"
Las palabras se quedaron atoradas en tu garganta al notar que de un momento a otro ambos estaban rodeados de gente.
Las cosas sucedieron tan rápido que te asustaste y sin quererlo te aferraste al más alto.
"¿Qué está pasando?"
