CAPITULO 5: MÍA

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"Esto es lo que sabios e inmortales llamaban destino"

Abril 3, Wizarding Mundi.

La música country del bar donde se encontraba Paige penetrada sus oídos. Le sorprendía que las tribus de duendes del submundo escucharán creaciones de los humanos, ya que de todos los seres mágicos que la hechicera conocía, ella podía afirmar que los pequeños seres eran los más intolerantes en cuestiones mundanas. De un solo trago, el contenido de la jarra de Paige desapareció. El hombrecito que la miraba desde el otro extremo, caminando en una especie de plataforma para poder ver a sus clientes a los ojos, parecía curioso de que una vanidosa maga estuviera pasando patéticamente su noche en ese lugar.

- Mi compañero es un idiota, Billy - Ella suspiro. El duende se mantuvo en silencio durante un momento.

- Mi nombre no es Billy - Contesto.

- Lo sé, pero solo los amos pueden asignarle nombre a sus duendes - Paige apoyo su mentón sobre sus brazos, pareciendo un cachorro indefenso sobre la barra de madera - Sin embargo, no estoy dispuesta a hablar sobre mis problemas con un desconocido.

- Entonces no lo hagas - El nombrado Billy parecía enojado.

- ¡Pero eres mi único amigo ahora, Billy! - La maga se quejó - No iré a algún lugar donde probablemente mi pareja me encuentre. Que le den por el culo a ese imbécil.

- Encontrar a una pareja es sagrado - El duende parecía resignado - ¿Por qué no querrías pasar tiempo con él?

- Es el Alfa de la manada de Nueva York - Paige suspiro - Demasiado correcto para mí. No tengo idea de cómo ser una consorte del Alfa, y una mierda que no quiero descubrirlo. Las consortes son aburridas y los lobos ven de manera febril a una que no es lo sufrientemente educada. Joder, Harry actúa todo Alfa a mí alrededor y yo solo quiero patearlo en el pene.

- ¿Has expresado tus incomodidades? - Billy cuestionó - El hombre es un lobo, no un mago como tú. No puede adivinar qué es lo que te está molestando. Las mujeres duendes no son muy diferentes a ustedes las brujas, piensan que estaremos a su lado las veinticuatro horas del día para asegurarnos de que no se han lastimado o se sienten solas.

- No importa ahora - La maga jugueteo con una servilleta - Seguramente está muy enojado ahora para hablarme, debe estar disculpándose con su amada familia Neeson - Bufo con exasperación.

- Pareces disgustada con esa familia - Billy coloco otra jarra de hidromiel frente a la bruja. El hombrecito pensaba que ella realmente se comportaba más bien como si ya hubiera bebido diez botellas de cerveza.

- Estúpidos si me lo preguntas - Gruño bebiendo un trago - No obstante, ya me he ocupado de ese asunto. Ahora Bárbara Neeson está en la lista de las personas que odio y Atlantic City en los lugares que nunca quiero visitar en mi vida.

- El odio es malo.

- Un poco no hará daño.

Con un suspiro, la mujer se levantó de un salto de la silla donde se encontraba. Saco cinco marcos de Aurum, el dinero que se intercambiaba en el mundo paranormal, y después las arrojó sobre la barra. Billy las tomó con un sonido de agradecimiento.

- Conserva el cambio, Billy - Paige se colocó su gabardina.

- No vuelvas hasta arreglar tu asunto, jovencita - El hombrecito sonrió con sus dientes afilados.

- Eso probablemente nunca suceda.

- Entonces eso está bien para mí – Comento.

Con una risa, Paige salió del lugar. No acostumbraba a frecuentar Wizarding, el mundo mágico podría ser hermoso para cualquier humano que lo viera por primera vez, pero para Paige que ha vivido más de cien años entre la maldita comunidad, solo era otro paseo de camino a casa. Había elegido el lugar precisamente porque no pasaba mucho tiempo en él y sería el último rincón donde Louis buscaría en caso de que Harry decidiera sacar el palo de su culo y pidiera su ayuda. Como el infierno que Louis no podría encontrarla con un simple hechizo, no era lo suficientemente estúpida como para no cubrir su rastro.

OSCUROS - Harry StylesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora