Te quedaste sin aliento cuando te despertaste de golpe. Solo tuviste tiempo para darte cuenta de que lo anterior era un sueño, entonces sentiste algo alrededor de tu cintura. Bajaste la mirada, y notaste un brazo huesudo cubierto con una tela roja. Y otro cómodamente debajo de ti. Sentiste un aliento cálido en tu cuello, y un cuerpo pegado a tu espalda. Oh... Ese no podía ser Papyrus, ¿verdad? Miraste por encima de tu hombro. Era Sans, estaba pacíficamente dormido, frotando su cara contra tu espalda. Su respiración era lenta y calmada. Sus abrazo era lo suficientemente débil cómo para que pudieras moverte, sin embargo no lo hiciste. Solo permaneciste inmóvil, con la mirada perdida, tu cerebro adormilado intentaba analizar la situación, entonces te diste cuenta de que alguien estaba detrás de la puerta, y la abrió de golpe.
« ¡Sans!» Papyrus le gritó a su hermano cuando notó que estaba durmiendo en su cama, Sans despertó bruscamente.
« ¿¡Qué?! ¿Qué pasa? » Sans balbuceaba, mientras miraba alrededor hasta que su mirada se detuvo en su hermano, el cual estaba cruzado de brazos claramente molesto.
A diferencia de Sans, quien ya estaba sentado, tu necesitabas mas tiempo entonces notaste algo blanco detrás de Papyrus. Ese pelo blanco... ¡¡Oh!! ¡El perro! ¡Era el perro! Lo seguiste con la mirada cuando entendiste que se dirigía hacia ti. ¡Estabas tan feliz que siguiera vivo! Sonreíste ampliamente y animad@, te arrastraste a la orilla de la cama pero Sans te detuvo, lo miraste con sorpresa. Parecía que le preocupaba que el perro te atacara mientras sus ojos se centraban en el. El animal puso su patas delanteras en el borde del colchón, jadeando feliz con la lengua fuera, sorprendiendo a sus dueños.
« ¿Pero qué mierda? » Dijo Sans confundido y tomaste esa oportunidad para esquivar su brazo y acariciar al perro. Te sentaste en la orilla de la cama y abriste los brazos mientras el perro blanco se te acercaba gimoteando felizmente mientras lo acariciabas.
« ¡Estaba preocupad@ por ti, perrito!» Dijiste con una cariñosa y enérgica voz mientras reías.« ¡Si, eso es, buen perrito!» Pero entonces, te detuviste cuando te diste cuenta de algo. Miraste a Papyrus quien estaba congelado en su lugar, con los brazos cruzados intentando comprender que tipo de magia negra estabas usando.
« ¿Te lo quedaste después de que lo salvara? O... Espera... ¿Ya era tu perro cuando lo ataste?» Le preguntaste. Wow, justo en el blanco. Miraba a otro lado como si no fuese nada, con los ojos cerrados, con aire orgullos. Se veía muy arrogante.
« Si, fui yo quien lo ató. Pero lo que ocurrió fue un accidente, no tenia ninguna intención de deshacerme de este come huesos, ya que lo había entrenado para cazar humanos.» Después abrió los ojos y lo miró.« Bueno... Supongo que esos meses de entrenamiento no sirvieron de nada. »
Continuabas acariciándolo. Claro que no sirvieron de nada, aun estabas con vida y el perro te miraba con ojos de amor.
« El solo sabe cómo ser agradecido. » Respondiste, antes de bajar la mirada y encontrarte con sus brillantes ojos rojos. « ¿Cómo se llama? »
« Lo llamamos Agressive Dog, o AD la mayor parte del tiempo.» Sans respondió, no pudiste evitar reír cuando el perro te dio la pata y a cambio lo abrazaste, recargando la barbilla en su cabeza.
« ¡Más bien "Adorable Dog" en mi opinión! » Dijiste, antes de dejarlo regresar con su dueño y sentarse a su lado. Papyrus fruncía el ceño, bastante decepcionado de su mascota.
