Capitulo 20 - Dulce Deseo

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Cuando abriste los ojos de nuevo, te despertaste por tus propios gritos entre las manos de Papyrus. Sorprendido, te tomaba de los brazos, ansioso y con una evidente expresión de preocupación en su esquelético rostro. Te sostenía mientras tus piernas cedían, mientras llorabas histéricamente. Inconscientemente llamaste la atención, y hacías todo lo que podías por luchar contra Papyrus, para liberarte de su agarre. Ensordecide por los miles de sonidos que escuchabas en tu cabeza. Tenías el corazón en la garganta. Débilmente podías escucharlo haciéndote múltiples preguntas, preguntando que pasaba, cuando te alejaste lo más que podías, aun en sus manos, y vomitaste sobre la nieve.

Estabas afuera, de regreso a la estrella de GUARDADO que estaba un poco alejada. Recordando a la dueña de la tienda, el frio, el dolor que te enloquecía. No podías controlarte por el ataque de pánico, llorando una vez mas antes de caer repentinamente sobre su pecho. Sentías el corazón pesado, al igual que tu respiración, igualmente todo tu cuerpo. Aun podías sentir a Papyrus te estabas levantando por lo que te enderezaste, y el comenzó a gritarte.

« ¿¡Humane!? ¡Qué pasa, Humane! ¡Levántate! »

Incluso si escuchabas todo borroso, con solo mirarlo, notaste un atisbo de miedo en su voz y con el ceño fruncido, no importaba lo mucho que intentara ocultarlo de los otros monstruos que encontraban eso muy sospechoso. Era demasiado, era demasiado el dolor que sentías. Tu cuerpo cayó inerte. Sentías los ojos pesados. No podías mantenerlos abiertos. Lo último que pudiste escuchar fue la voz de Sans a la distancia, débil  temblorosa. Ambos te estaban llamando.

Después de esto, una vez más, la oscuridad te rodeó.

Una voz. Una conocida y amigable voz te llamaba.

« No puedes rendirte. ¡Frisk! Mantén tu determinación. »

Abriste los ojos y jadeaste.

Estabas de regreso en la casa, respirabas fuertemente intentando encontrar aire de nuevo para que tu cerebro pudiera analizar y procesar lo ocurría a tu alrededor. Todo tu cuerpo estaba adolorido y tu alma profundamente herida. Papyrus y Sans estaban sentados frente al sofá en el que estaba acostade, en la alfombra y ambos te observaban, rodeados de comida y objetos de curación. Cuando cruzaste miradas con ellos, uno demostró su alivio mientras el otro, fue más discreto, solamente suspirando. Permaneciste en silencio por un momento mirándolos primero a uno y después al otro mientras te apoyabas en tus manos para sentarte, y sentiste nudo dentro de tu pecho a punto de romperse y repentinamente estallaste en lagrimas. No te importa cuanto dolor sintieras, te inclinaste para llegar a ellos y con cada brazo rodeando a sus cuellos antes de que fueras atraide hacia ellos en un fuerte abrazo. Llorabas, incontrolablemente. Estabas... Tan... Feliz de verlos vivos. Escuchaste un débil sollozo cuando Sans te regreso el abrazo mientras enterraba su rostro en el hueco de tu cuello.

Papyrus era el único que no entendía que estaba pasando. Cuando los soltaste, luchabas por respirar de nuevo y te preocupaste porque fuera él la causa de esto, Sans te soltó y lo miraste con preocupación, antes de que su hermano los tomara a ambos de los hombros.

« ¡T-Tenemos que irnos, por favor, por favor, tenemos que irnos! » sollozaste, extendiendo la mano para tomar algo, cualquier cosa como si estuvieses a punto de ahogarte e intentando de aferrarse a la superficie. Papyrus tomo firmemente tus pequeños hombros.

« ¡Humane, explícate! » ordenó. No podías ver a través de las lágrimas que nublaban tu vista pero notaste que estaba sudando por la presión por la que lo hacías pasar. « ¿¡Que pasó!? ¿La estrella te lastimó? » Intentaste responder "no" pero no paraba de hacerte preguntas. « Actuaste muy extraño allá, ¿qué viste? ¡Dímelo! ¿Qué viste? »

« ¡No quiero que mueran de nuevo! » dijiste golpeando el suelo con tus pies, haciendo callar a Papyrus quien te liberó de su agarre, con la boca abierta al igual que su hermano. Hacías lo mejor que podías por respirar entre tu hipo y tus llantos, cuando recordaste horrible imágenes, sonidos, y olores. Sollozaste de nuevo, intestaste hablar de nuevo, forzando tu voz a salir de tu garganta. « No quiero... verlos morir otra vez... » Tu voz terminó en un suspiro. Necesitabas aire. Te inclinaste hacia adelante, apunto de presionar tu rostro con el suelo, enrroscándote mientras temblabas, con los brazos tomando tu cabeza de forma protectora. « Vendrán esta noche por todos nosotros... Vendrán, vendrán... A quemar la casa... » Levantaste la cabeza para mirar a Sans, lagrimas calientes recorrían tus mejillas. « ¡Sans, díselo! Lo sabes también, ¿no es así? »

« Their Wings »  -  HeavenFellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora