—Creí que querías saberlo —Penny me interceptó antes de que subiera al autobús escolar.
Mis ojos se hicieron grandes y retrocedí un paso.
Los demás estudiantes subieron al autobús, no sin antes mirarnos de reojo.
El autobús se estaba marchando y Penny estaba frente a mí, sin inmutarse a mi silencio.
Loco.
—¿Saber el que?
—Sobre mi nombre.
—Oh —si, oh.
—Es como un centavo. Porque su valor en el mundo no es mucho.
Para ese punto de la conversación, ya estaba perdido.
—Te refieres a un centavo, una...una moneda.
—Que listo —expresó, sin emoción. Todo ella era ausencia.
Ausencia de paz.
Ausencia de alegría.
Ausencia de ella misma.
ESTÁS LEYENDO
La teoría de Penny
Короткий рассказMe gustan las teorías. Penny era mi teoría. Una historia corta, de un amor muy vorágine.
