En ese momento, Dina, una de las animadoras de mi grupo entró y Harold se apartó rapídamente. Dina se acercó a a nosotros con la sonrisa imborrable que siempre llevaba en la cara. Era impresionante, ni siquiera cuando nos dijeron que el viaje de fin de curso a Nueva York se suspendía consiguieron borrar la sonrisa de su rostro.
- ¡Mary! El sábado hay un baile de bienvenida. Hay que ir con pareja y con un vestido de gala. Me han dicho que tienes muchas probabilidades de ser la reina del baile.- dijo Dina emocionada- He oído que Logan, el capítan del equipo de baloncesto y el chico más buenorro de segundo, te va a pedir que vayas con él al baile.
- Pues dile que eso no será posible- dijo Harold con tono fuerte, me agarró del brazo y me arrastró hasta la salida, dejando a Dina plantada en el vestuario.
- ¿Se puede saber a que leches a venido eso?- Le pregunté a Harold en cuanto estuvimos fuera y me aseguré de que nadie pudiera oirnos o vernos.
- A esto- Se acercó y me besó.
Llevaba esperando este momento desde que le vi por primera vez al salir de Starbucks. Nunca había creído en las mariposas en el estómago de las que la gente siempre habla, hasta ahora. Lo que yo sentía, no eran mariposas, era algo mas fuerte, era amor. Vale, lo había besado antes, pero en la fiesta iba un poco "contenta" y no sentía lo mismo que ahora exactamente.
Nos separamos por la necesidad humana de respirar. Harold me sonrío y yo le devolví la sonrisa.
- ¿Eso significa que vienes al baile conmigo y no con el imbécil de Logan?
-No sé, pídemelo.
- Mary Roberts, ¿me concedería usted el honor de acompañarme al baile de bienvenida?- Preguntó cogiendome de la mano.
- ¡Claro!- Dije y le abrazé.- Pero a mi me parece que alguien está celoso...
- ¿Quién? ¿yo? ¿Celoso de ese idiota de Logan? ¿que dices? Hombre por favor... Bueno igual un poco...- Dijo agachando la cabeza.
Me reí y le volví a abrazar. Todo el tiempo que quedaba antes de la siguiente clase lo pasamos juntos. Quedamos en que no podiamos ver la ropa que el otro llevaría al baile de bienvenida hasta que llegara dicho día, sería una sorpresa.
Al día siguiente me deperté con muchas ganas, ya que hoy era el primer día en que animaría con el grupo de animadoras al equipo de fútbol, dentro del cual estaba mi amadísimo Harold. Llevabamos toda la semana ensayando el número que representaríamos este día y el momento llegaría en escasas horas.
No estaba nerviosa por el hecho de que Harold me estaría viendo, ya que si algo me salía mal, él lo único que haría es reirse, pero no de mí, sino que se reiría conmigo. La razón por la que estaba realmente nerviosa era porque no sabía si estaba a la altura de la animadora jefe, es decir, la capitana.
Al salir de la primera clase, me dirigí hacia las taquillas, ya que tenía que coger el material para la segunda. Y así lo hice. Pero cual fue mi sorpresa, que al cerrar la taquilla vi a ese chico de pelo rizado y perfectos ojos verdes mirándome, apoyado en la taquilla que se encontraba al lado de la mía, con esa sonrisa burlona que hacía que me derritiera.
-Hola guapísima dama de la que estoy perdidamente enamorado y que me acompañará al baile de bienvenida.
-Hola Harold- Dije secamente.
-Hola Harold? Un simple "Hola Harold"? Me paso toda la primera clase pensando en ti y en como saludarte de una manera original y que consiga sorpenderte y lo único que obtengo es un "Hola Harold?- Dijo irónicamente.
-Lo siento, pero es que estoy un poco nerviosa.
-¿Nerviosa? ¿¿Mary Roberts nerviosa?? Creía que no oiría esa palabra acompañando a tu nombre jamás. Cuéntame, ¿que te pasa?.
-Que tengo miedo de el partido de esta tarde y de no ser como los demás esperan que sea como animadora- Dije preocupada.
-Mary, no tienes que pensar en lo que
los demás esperan de ti, sino en lo que tu esperas de ti misma.
-¿Cómo es que siempre encuentras la palabra perfecta, en el momento perfecto, en el lugar perfecto y que me haga sentir perfectamente bien? En definitiva, ¿cómo es que eres tan perfecto?.
-Por que tú me perfeccionaste.
Después de mi conversación con Harold, me fui a cambiarme, ya que Dina vendría a recogerme en media hora para ir al partido.
Cuando llegamos a los vestuarios, no faltaba nadie por llegar así que repasamos algunas partes de nuestro número que nos salían peores que las otras y salimos a representarlo.
Mientras actuábamos, yo no podía dejarde mirar a Harold. Era tan listo, tan guapo, tan amable, tan cariñoso, tan él, tan simplemente perfecto.
La actuación, la verdad, nos salió perfecta, mucho mejor de lo que pensaba. Cuando terminamos de animar, fuimos hacia los bancos que estaban reservados para los animadores, que se encontraban justo al lado de los de los jugadores de fútbol. Harold me saludó y salió al campo para que el partido pudiese comenzar.
Primero, salió el equipo de los Sharks, es decir, el nuestro y en segundo lugar salieron los Lions, el equipo rival. El capitán del equipo de los Lions me resultaba familiar pero no conseguía recordar quién era, así que no le di importancia, pero cuando vi que me saludaba, lo recordé todo. TODO.
Era Nathan, mi exnovio, el mismo que había encontrado besándose con otra chica mientras salíamos juntos y una de las razones por las que me había sentido aliviada de mudarme a Londres. Pero ahora había vuelto y tenía la cara de saludarme con la mejor de sus sonrisas cómo si no habría pasado nada. Harold se dió cuenta de que me saludaba, pero le quito importancia al asunto, ya que no sabía nada de mi historia con Nathan.
El partido continúo hasta llegar al descanso. Entonces, Harold vino corriendo hacia mi, me cogió en brazos y me besó.
-¿Has visto mi gol?- Me preguntó.
-Sí, no sabía que jugaras tan bien.
-Mary, ¿podemos hablar?- Dijo alguien detrás mía.
Nathan.
Harold me miró como preguntándome si debería dejarme ir, así que le asentí con la cabeza para que se quedase tranquilo.
-Sí, claro- Dije mirando a Nathan.
Sinceramente, no tenía muchas ganas de hablar con él, pero no tenía ninguna escusa para escaquearme. Nathan y yo fuimos un poco aparte del los demás.
-Mira, Mary, sé que la cagué y me arrepiento, así que me gustaría que me dieras una oportunidad, te prometo que no te fallaré- Dijo cogiéndome de la cintura y acercándose a mí, pero me alejé.
-Nathan, yo ya te he olvidado y no quiero volver contigo- Dije y me giré para volver con mis amigos, me agarró del brazo e intentó besarme pero le pegué una torta en la mejilla.
Harold, que había visto todo, se acercó y, cargado de ira y rabia, le pegó un puñetazo a Nathan.
- ¿Que cojones estás haciendo?
¿Cómo acabará la pelea entre Harold y Nathan? ¿Con quién se quedará Mary? Capítulo 5 is comiing(: "Elleanor en multimedia"
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WILD ONES.
Teen FictionY es que si todo es perfecto, ¿qué sentido tiene? Mary nunca había considerado ninguna de sus anteriores relaciones sentimentales perfectas, pero siempre había sentido que en su vida faltaba algo, "la guinda del pastel", como diría su abuela.&nb...