Y no lo sé, tal vez esa era su misión, ese era su destino, tal vez nuestros caminos se cruzaron por esa única y exclusiva razón. Coincidimos para constatarnos mutuamente de que siempre habrá alguien que te quiera incondicionalmente y que siempre querrás a alguien de la misma manera; lo verdaderamente asombroso sería que ambas personas se correspondan, evidentemente, este no fue el caso.