Amada mía:
¡Ta-da! ¿Creíste que no lo lograría, verdad?
Ay, amada mía, qué ingenua eres.
Si no se puede en el casillero, ¡pues entonces en la mochila!Pero hay una cosa que quisiera decirte, y esto ya es serio... ¿Crees que soy una acosadora?
Atte: Ella.
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Déjame amarte.
Short StoryDejando cartas en su casillero casi todos los días, ella solo le pedía una cosa: "déjame amarte".