20.

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Luke llegó al departamento con los ojos llorosos, sus piernas temblaban. Al llegar se topó con sus amigos en la sala, él de inmediato bajó la mirada, sentía vergüenza, vergüenza de sí mismo, se sentía sucio, se sentía solo un objeto. Se bajó un poco más la gorra para que tapara sus ojos y sin ni siquiera saludar, se fue a su habitación por ropa limpia y su toalla para darse un baño, el cual duró al rededor de 40 minutos.

Los chicos hablarían con él después del baño, esta vez decidieron no hablarle en cuanto llegó, ya que ahora sí sabían por lo que Luke estaba pasando pero querían que Luke se los dijera con sus propias palabras, al igual que querían hacerle saber al más pequeño que no estaba solo, que ellos lo apoyarían hasta el final y que harían lo que sea para librarse de la persona esa que le estaba haciendo tanto daño.

Después de estar llorando por varios minutos y sumergido entre sus pensamiento, se secó, cambió y cepillo un poco su cabello, se miró al espejo y sonrió por primera vez después de lo sucedido; su sonrisa era hermosa como para sufrir tanto y ocultar tantos secretos detrás de esta.
Caminó a la sala y se sentó a un lado de Ashton.

—Hola, chicos —los saludó con una pequeña sonrisa—.

—hola Luke, ¿cómo te encuentras? —preguntó Ashton—.

—mejor vayamos al grano —Dijo Calum y Luke los miró sin entender—.

—¿qué pasa? —preguntó confundido—.

—Luke, ellos ya lo saben —dijo Michael—.

—¿qué? ¿les dijiste? —preguntó molesto y a la vez avergonzado—.

—tenía que hacerlo, Luke, lo siento

—¿tuve la confianza para que de algún modo hacértelo saber y así me pagas? Jamás vuelvo a confiar en ti —dijo Luke dolido y con lágrimas en los ojos, se puso de pié, caminó hacia la entrada y salió del departamento, ignorando los gritos de los chicos. Caminó varias calles con lágrimas en los ojos y tomó el primer autobús que encontró sin importarle nada, necesitaba estar solo, además de que no se animaba a mirarle a la cara después a sus amigos después de enterarse de que ya sabían por lo que él estaba pasando, y más que nada tenía miedo a ser juzgado por las personas que más quería en el mundo.

Al bajar del autobús caminó varias calles más hasta detenerse casi en seco, miro todo el lugar y abrió los ojos más de lo normal: no reconocía en donde estaba.
Se llevó la mano a las bolsas de su celular, pero no encontró nada.

Ahora estaba perdido y sin celular, todo por actuar por impulso. 

LUKE LOVES MICHAELDonde viven las historias. Descúbrelo ahora