Sammy es el tipo de chico que dejaría de hablar con una de las miles chicas que se gustan de él y que intentan conseguir su atención cuando te ve pasar por el pasillo tan tranquila a tu siguiente clase.
Agarraría tu brazo delicadamente haciendo que te girases hacia él para saludarte, de nuevo, con una de esas sonrisas muy suyas. Los colores viajarían hasta tus mejillas al darte cuenta de que es él y te preguntaría qué tal estás después de la caída del otro día.
Vergonzosa le contestarias y viendo que tienes intenciones de escapar de la situación, te invita a tomar luego algo después de clases y por muchas escusas que pusieras, ninguna funcionaría y sin más remedio aceptarían su propuesta.
Tú te das cuenta de que él no es tan mala persona y que le gusta hacer mucho el idiota y reírse. A la vez el se daría cuenta de que no eres tan aburrida y sosa como había oído hablar de ti a otras chicas cuando preguntó por ti.
Al final pasáis una tarde muy entretenida, que se basó en risas y tú con las mejillas rojas cada dos por tres por culpa de Sam.
